“Libia está en una situación crítica en que los libios quieren quedarse en su casa, tienen esperanzas en un proceso político que puede ayudarles a remontar la pendiente”, declaró a la AFP.
“Pero no excluyo que, si no logramos estabilizar la situación política y humanitaria, haya de golpe flujos de población como se ve cuando la gente pierde la esperanza en el futuro de su país”, dijo en Túnez Maurer.
Tras el voto de una resolución en Naciones Unidas a favor de “un alto el fuego duradero”, Maurer dijo “apreciar que los estados busquen una solución consensuada” .
Pero queda por hacer “mucho trabajo de convergencia”, subrayó, dos semanas después de una reunión entre las partes en conflicto en Berlín.
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El jueves, nuevos combates opusieron a los dos campos rivales en el sur de Trípoli, la capital.
El CICR se esfuerza en “apoyar a los libios desplazados y actúa rápidamente y de forma adaptada a las necesidades, para que no tengan que irse más lejos”, dijo.
Un libio de cada cuatro está afectado por el conflicto que entra en su noveno mes, según el CICR.
Los combates en Trípoli, blanco desde abril de 2019 de una ofensiva del mariscal Jalifa Haftar, hombre fuerte del este libio, han llevado al cierre de 13 instalaciones sanitarias adicionales, y de 220 escuelas, según el CICR.
En 2019, la violencia llevó a 177.000 personas a huir de sus casas. La mayoría vivían cerca de Trípoli, asegura la organización, que subraya que el día a día está marcado por el miedo y las dificultades crecientes para obtener productos de primera necesidad.
