Si se cumplen las proyecciones de dos canales de televisión, la izquierda gobernante en Bolivia tendrá que negociar tras su derrota en los comicios locales del domingo, cuatro meses después de su regreso al poder con el presidente Luis Arce, delfín de Morales, valoraron analistas.
El MAS cedió además las alcaldías de Oruro (oeste), Potosí (suroeste), Tarija (sur) y Trinidad (noroeste).
Sólo ganó en Sucre (sureste) y Cobija (norte).
Los alcaldes se deciden en primera vuelta por mayoría simple. La elección de gobernadores se define en primera vuelta si quien llega al primer lugar supera el 50% más 1 de los votos o pasa los 40 puntos y le saca 10 de ventaja al segundo.
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De las nueve gobernaciones del país, el MAS aseguró solo tres –Cochabamba, Oruro y Potosí–, según las proyecciones. Perdió Santa Cruz y deberá ir a segunda vuelta el 11 de abril en La Paz, Chuquisaca (sureste), Tarija, Beni y Pando, con pronósticos poco alentadores.
Arce, Morales y otros dirigentes del MAS proclamaron en la campaña que los candidatos opositores habían apoyado el “golpe de Estado” que según ellos sacó al líder indígena del poder en 2019, pero eso no salvó al partido de la derrota. Morales (2006-2019) renunció a su cargo tras una revuelta social empujada por denuncias opositoras de un fraude en las elecciones de octubre de 2019.
Incidentes
El comandante de la Policía, el general Johnny Aguilera, informó que los comicios se desarrollaron de manera tranquila en casi todo el país, salvo en cinco poblados donde hubo disturbios con quema de papeletas de votación.
Los incidentes ocurrieron en las comarcas de El Sena y Santa Rosa, en el departamento de Pando, y en Colpa Bélgica, San José de Chiquitos y Pailón, en la región de Santa Cruz.
En todos los casos los lugareños protestaron porque algún candidato trasladó supuestamente a votantes de otros lugares para aumentar su caudal electoral.
Unos 7,1 millones de bolivianos, de una población de 11,5 millones, estaban llamados a votar.
