Segunda vuelta en Ecuador

QUITO (EFE). Los candidatos presidenciales Andrés Arauz y Guillermo Lasso, en su penúltima jornada de campaña de cara al balotaje, deberán lidiar este domingo 11 con la indiferencia, desconfianza y hartazgo de unos votantes preocupados por la salud, el trabajo y la educación.

ANDRÉS ARAUZ
ANDRÉS ARAUZ

Ecuador acude a las urnas en segunda vuelta de los comicios del 7 de febrero para elegir al sucesor de Lenín Moreno, que dejará el poder el 24 de mayo tras una única legislatura. Lo hace en unas difíciles circunstancias marcadas por las crecientes restricciones del covid.

Restricciones como el toque de queda desde las 20.00 horas que serán aliviadas durante las votaciones.

Un escenario que supera a buena parte de la población, que si no fuera por la multa que arrastra el absentismo confiesa que ni llegaría a la urna.

Candidatos

Por la presidencia compiten Andrés Arauz (36), en representación del “correísmo”, versión ecuatoriana del Socialismo del Siglo XXI, y Guillermo Lasso (65), exponente del conservadurismo liberal.

En febrero, en primera vuelta, Arauz ganó con el 32,72% de los votos, en tanto que Lasso se adjudicó la segunda posición con un 19,39%, apenas 32.000 votos por encima del tercero, Yaku Pérez, que denunció fraude.

Atrás quedaron las demandas para la apertura de urnas de Pérez y su partido Pachakutik, que aseguran que “ninguno de los dos inspira confianza” y por ello instan al “voto nulo” a sus seguidores.

Más de 1,8 millones de votantes que pueden resultar cruciales en el balotaje, y a los que Arauz y Lasso les dedicaron no pocos esfuerzos desde que, a mediados de marzo, comenzó la campaña para esta segunda vuelta.

Arauz cerró su campaña en Guayaquil, donde evocó a la Revolución Ciudadana que lidera el expresidente Rafael Correa.

Sin ambages, destacó al Gobierno de Correa (2007-2017), aunque remarcó que ahora hay una “renovación generacional” que permitirá, según dijo, mejorar la anterior administración y sumar a todos los sectores sociales en un “nuevo bloque progresista”.

Por su parte, Lasso cerró su campaña en la sierra andina del país con una invocación a la unidad popular desde un monumento a la línea equinoccial.

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