Estas son las primeras elecciones que aúnan en Marruecos las legislativas, municipales y regionales en un solo día y se celebran en un contexto marcado por récords diarios de fallecidos (alrededor de un centenar cada 24 horas en las últimas semanas) y contagios de coronavirus, así como bajo un toque de queda a partir de las 21.00 horas locales vigente en todo el país.
A pesar de estas cifras, el Gobierno marroquí ha decidido mantener la cita electoral y el Ministerio del Interior, que se encarga de organizar estos procesos, informó ayer de forma verbal a los líderes de los partidos políticos de las medidas sanitarias preventivas durante la campaña electoral para que no se convierta en un factor que agrave la situación pandémica.
Según informaron a Efe fuentes de Interior, las instrucciones de prevención limitan a 25 personas el público de los mítines, tanto en lugares abiertos como cerrados, prohíben la celebraciones de estos eventos en los sitios más frecuentados, como los mercados, e impiden la distribución de panfletos electorales de mano a mano.
Los partidos tienen previsto celebrar mañana actos de cuelga de carteles en las calles de las ciudades marroquíes, pero en estas elecciones marcadas por la pandemia apuestan por usar las redes sociales como vehículo principal para hacer llegar sus propuestas a los electores.
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El analista Omar Cherkaoui explicó a Efe que durante los trece días de la campaña los partidos políticos van a intentar convencer a los 18 millones electores registrados en las listas electorales con promesas socioeconómias "pragmáticas y concretas en su contenido y sus plazos de realización".
En cambio, durante los comicios anteriores del 2011 y el 2016, los partidos estaban influidos, según Cherkaoui, por el espíritu de la primavera árabe y su discurso electoral fue dominado por lemas ideológicos o relacionados con la reforma política.
Asimismo, señaló que el Partido islamista Justicia y Desarrollo (PJD, gobernante desde 2011), puede encontrar dificultades para ganar los comicios por su desgaste durante los diez años de Gobierno y su aceptación de decisiones incompatibles con la ideología de sus bases, como la reanudación a finales del 2020 de la relaciones diplomáticas entre Marruecos e Israel.
El gran favorito es el Reagrupamiento Nacional de Independientes (RNI), que aúna a notables, empresarios y altos cargos de la Administración, y considerado cercano al poder. Está actualmente dirigido por Aziz Ajanuch, el hombre más rico de Marruecos y ministro de Agricultura desde 2007.
