Breivik fue condenado a 21 años de custodia prorrogables con una pena mínima de diez, el castigo máximo establecido entonces por las leyes noruegas, una figura que puede equivaler en la práctica a una cadena perpetua y que se reserva para presos muy peligrosos.
Todos los condenados a custodia tienen derecho a que se estudie la libertad condicional una vez pasado el tiempo mínimo de cumplimiento de la pena y, luego, cada cinco años, aunque en el caso de Breivik parece improbable que pueda acceder a ella.
"Basándonos en el material facilitado por Instituciones Penitenciarias, que tratan con él todos los días, y un nuevo análisis de riesgos hecho por un psiquiatra, creemos que sigue habiendo peligro de que pueda cometer nuevos actos criminales de gravedad", dijo hoy a la agencia NTB la fiscal Hulda Karlsdottir.
El tribunal de Telemark (al oeste de Oslo) será el encargado de acoger una vista todavía sin fecha y que Instituciones Penitenciarias quiere que se celebre en la cárcel de Skien, donde está encerrado Breivik, por razones de seguridad, aunque éste quiere que se traslade al juzgado.
"Creemos que debe celebrarse en una sala como cualquier otro caso. Las medidas de seguridad son perfectamente asumibles por el tribunal de Oslo, por ejemplo, donde se celebró el primer juicio contra él", declaró al diario VG su abogado, Øystein Storrvik.
Storrvik aseguró que Breivik, que hace unos años cambió su nombre por el de Fjotolf Hansen por razones desconocidas, quiere que argumente "de la mejor manera posible" a favor de su libertad condicional.
El ultraderechista noruego, del que no consta que haya mostrado signos de arrepentimiento, presentó hace años una demanda contra el régimen de aislamiento al que está sometido, pero tanto la justicia noruega como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos fallaron en su contra.
Breivik colocó una furgoneta-bomba en el complejo gubernamental de Oslo el 22 de julio de 2011, que mató a 8 personas.
A continuación se desplazó a Utøya, escenario del campamento anual de las Juventudes Laboristas, donde ejecutó durante algo más de una hora a decenas de personas que consideraba defensores del multiculturalismo y una amenaza para Noruega.
