Los cuerpos de las víctimas han sido contados en las morgues de tres hospitales de la ciudad de Saada, capital de la provincia homónima, mientras que las operaciones de rescate y búsqueda prosiguen en el lugar del ataque que tuvo lugar en la noche del jueves.
El blanco del bombardeo fue un edificio de dos plantas ubicado en la urbe que servía como centro de detención de acusados a la espera de juicio, muchos de ellos migrantes africanos que llegan al Yemen y tratan de acceder ilegalmente a Arabia Saudí, país fronterizo con Saada.
