Usa la tecnología para mostrar cómo quedaría el edificio con una inundación y retrata así la vulnerabilidad de este castillo. “Sabemos que estamos ante un cambio climático, pero a menudo hablamos sobre números como grados o centímetros, pero creo que las cifras por sí solas no van a ayudar a que la gente acepte el cambio”, lamentó a Efe Roosegaarde.
Países Bajos es uno de los mejores escenarios para mostrar los peligros del calentamiento global, puesto que casi dos tercios de su territorio se encuentran por debajo del nivel del mar y los diques y las dunas son una importante parte de la cultura y el paisaje neerlandeses, que han permitido dar por sentado que se puede vivir luchando contra el agua constantemente.
“Waterlich visualiza qué pasaría si la cosa va mal (…). Algunos estaban asustados, otros curiosos, algunos empezaron a plantearse cosas”, explica el artista neerlandés sobre su público, después de lanzar esta semana este proyecto en Loevestein, un castillo de 700 años, ante la amenaza del aumento del nivel del Río Mosa.
Este proyecto fue encargado al artista por los comités del agua de Países Bajos para ayudar a crear conciencia sobre el aumento del nivel de agua o la falta de agua en algunos continentes y Roosegaarde se preguntó qué pasaría si los empleados de esos comités “se van a Bali un año, y no contestan al teléfono ni los correos, ni hacen su trabajo”, es decir, si nadie se encarga de la gestión y vigilancia del nivel de agua que rodea Países Bajos.
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El objetivo es que la gente piense en que este es “nuestro mundo del futuro, que este es un escenario real, y no Lalaland”, por lo que ver cómo el agua inunda un castillo tan apreciado por los neerlandeses podría “desencadenar inspiración” y que los ciudadanos piensen en ideas y soluciones, como la construcción de ciudades flotantes o formas de generación de energía.
“Se trata de activar a la gente sobre el futuro y sobre el papel que pueden jugar en él, en lugar de solo estar asustados”, dice Roosegaarde sobre un proyecto que experimenta con la vulnerabilidad y el poder de vivir con el agua.
Waterlicht usa una combinación de LED y lentes que crean una inundación virtual en constante cambio influenciada por el viento y la lluvia y la obra de arte crea una experiencia colectiva para “recordarnos la importancia de la innovación del agua y el impacto del cambio climático” en el paisaje.
Por otro lado, este castillo está acompañado de historias como la espectacular fuga del jurista y escritor neerlandés Hugo Grocio (Hugo de Groot), que escapó de la prisión de Loevestein escondido en un baúl de libros. “Mucho menos conocido, pero de gran importancia, es el legado que dejó. En el castillo de Loevestein desarrolló nuevas ideas sobre la paz, la libertad y la justicia que cambiaron el mundo”, asegura.
Por ello, parte de este proyecto es la idea de que el río Mosa “debe tener derechos” que permitan su supervivencia, en contra de las acciones del hombre que causan el calentamiento global y la consiguiente subida del nivel del mar.
“Porque tú como persona tienes derechos, también los tiene una empresa, pero ¿no debería un río tener el derecho a estar limpio y fluir libremente? Pero lo más importante, Waterlicht es sobre la belleza de un mundo sostenible, lo que podría ayudar a la gente a aceptar el cambio y a no temer el futuro”, concluye el artista.
Sobre las advertencias que hacen los neerlandeses acerca de la emergencia climática, Henk Ovink, enviado especial de Países Bajos para Asuntos Internacionales del Agua, alertó de que “más de 2.000 millones de personas no tienen acceso a agua limpia” y reivindicó que Waterlicht celebra “el agua” en el castillo de Loevestein y “muestra su belleza”, pero también insta a "apreciar más" el acceso que tenemos al agua limpia.
