Exsupervisor financiero del Vaticano defiende su gestión ante la Justicia

Ciudad del Vaticano, 27 abr (EFE).- El exdirector del organismo contra el lavado de capitales del Vaticano (AIF) Tommaso Di Ruzza defendió hoy su gestión en el juicio en el que está imputado junto con otras nueves personas por supuestas irregularidades financieras.

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"Me gustaría por último defender que, también en relación con los hechos a estudio en este proceso, siempre actué en el exclusivo interés de la Santa Sede, en línea con el mandato que me confirió y en los límites de las informaciones disponibles", sostuvo Di Ruzza en su declaración ante el Tribunal de la Ciudad del Vaticano.

Se trata de uno de los nueve imputados en este juicio, en el que se trata de esclarecer algunas irregularidades en la gestión de los fondos de la Secretaría de Estado, en concreto la compraventa en 2014 de un edificio en el centro de Londres que el Vaticano considera una estafa.

El acusado de mayor calado es el cardenal Angelo Becciu, antiguo número dos de la Secretaría y a quien el papa Francisco retiró sus derechos cardenalicios y le apartó como prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos al inicio del escándalo.

Becciu testificará los próximos 5 y 18 de mayo y podrá además aclarar el papel de otra imputada, la asesora Cecilia Marogna, que presuntamente gastó grandes sumas de dinero vaticano a cambio de presuntas labores de inteligencia y diplomáticas.

Y es que el papa Francisco ha eximido al cardenal de la obligación de respetar el "secreto pontificio" que vela determinados temas sensibles de la Santa Sede.

En la audiencia de hoy, la décimo tercera, defendió la acción en la operación del órgano que dirigía, la Autoridad de Información Financiera (AIF), que supervisa las operaciones financieras de la Santa Sede para respetar los estándares internacionales.

Di Ruzza aseguró que "nunca" estuvo vinculado a otros imputados, como el bróker Gianluigi Torzi; el financiero de referencia de la Secretaría de Estado, Enrico Crasso; el banquero Raffaele Mincione, el abogado Nicola Squillace, el funcionario vaticano Fabrizio Tirabassi, ni a Marogna.

Y que sus únicos interlocutores durante su mandato fueron el papa, el secretario de Estado, Pietro Parolin, y su número dos, el venezolano Edgar Peña Parra, además del presidente del banco vaticano (IOR), Jean-Baptiste Douville de Franssu.

El presidente del Tribunal vaticano, Giuseppe Pignatone, canceló la vista prevista para mañana y fijó las próximas para los 5 y 18 de mayo, cuando se espera una nueva declaración de Becciu.

El 19 de mayo será el turno de Tirabassi y el 20, de Crasso, mientras que se han convocado otras tres, para los 30 y 31 de mayo y el 1 de junio, aunque aún no se ha decidido quién testificará.

Completan la lista de imputados en el proceso el que fuera secretario del purpurado, Mauro Carlino, y el expresidente del AIF, René Brülhart.

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