Argelia mejora en libertad de prensa pese a las intimidaciones a periodistas

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Túnez, 3 may (EFE).- Las intimidaciones y amenazas contra los periodistas argelinos aumentaron en el último año a pesar de que Argelia mejora doce puestos en la clasificación mundial de Reporteros Sin Fronteras (RSF), que sitúa al país en el escalón 134 de un total de 180.

"El paisaje mediático nunca se ha visto tan deteriorado: los medios independientes están bajo presión, los periodistas son detenidos o enjuiciados con regularidad y varios sitios de internet han sido bloqueados", denunció la organización, que remarcó las numerosas "líneas rojas" superadas y la represión contra las protestas populares.

Pese a la situación, Argelia asciende en la lista sobre la que RSF advierte de que hay "cambio metodológico", por lo que "las comparaciones de clasificación y puntaje entre 2021 y 2022 deben manejarse con precaución".

La organización asegura que la mayoría de las presiones en Argelia provienen de Presidencia, tras la elección de Abdelmadjid Teboune a finales de 2019, y de partidos políticos, autoridades locales y las fuerzas de seguridad que tienen una "influencia directa" en el nombramiento y cese de responsables de medios de comunicación e instancias de regulación.

Otro de los puntos más preocupantes para la ONG es la legislación actual que garantiza la libertad de prensa, al mismo tiempo que defiende que la difusión de información y opinión debe respetar "las tradiciones y valores religiosos y culturales de la nación" lo que RSF considera un "atentado" contra esa libertad.

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A esto se suma la reforma del Código Penal de 2020 que castiga con hasta tres años de prisión la difusión de "noticias falsas" y "discursos de odio" dirigidos a socavar "el orden y la seguridad nacional" y que ha sido utilizado por el poder para llevar a los profesionales ante los tribunales.

Por otro lado, explicó en su informe, varios medios de comunicación y cadenas de televisión han cerrado desde 2019 tras verse privados de publicidad debido a la crisis económica al tiempo que el Estado otorga subsidios a aquellos medios públicos o privados "cercanos al régimen".

"Los reporteros que critican a las autoridades pueden enfrentarse a detenciones arbitrarias, vigilancia y escuchas telefónicas. Los periodistas independientes o cercanos a Hirak, el movimiento de protesta popular lanzado en febrero de 2019, pueden ser objeto de amenazas en la red y campañas de odio lanzadas por troles digitales, cuentas anónimas cercanas al poder", añadió RSF.