Los aspirantes -38 hombres y una mujer- tuvieren que desembolsar cada uno 40.000 dólares para poder registrarse dentro de un plazo que venció este martes.
Entre los contendientes figura el presidente saliente de Somalia, Mohammed Abdullahi Mohammed Farmaajo, que optará a un segundo mandato en unas elecciones demoradas en varias ocasiones desde 2021.
También compiten el ex primer ministro Hassan Ali Khaire (2017-2020) y los expresidentes Hassan Sheikh Mohamud (2012-2017) y Sharif Sheikh Ahmed (2009-2012), entre otros.
La única mujer que se postula a la Presidencia es la exministra de Asuntos Exteriores Fawzia Yusuf.
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Farmaajo, que llegó al poder en 2017, no ha cumplido su promesa de organizar los primeros comicios con sufragio universal desde 1969.
Por tanto, en 2022 se ha repetido la fórmula de un sistema de voto indirecto basado en clanes.
El proceso electoral desde la expiración del mandato de Farmaajo en febrero de 2021 estuvo marcado por las tensiones entre el presidente y el primer ministro somalí, Mohamed Hussein Roble.
En abril de 2021, la Cámara baja aprobó una extensión de dos años del mandato de Farmaajo, lo que desencadenó una grave crisis política y enfrentamientos entre facciones del Ejército, antes de que el presidente desistiera de la medida y el Legislativo la cancelara.
Los esperados comicios serán posibles finalmente este domingo después de que se completaran las elecciones parlamentarias a mediados del pasado abril y se escogiera la semana pasada a los presidentes de ambas cámaras.
Este era un hito imprescindible para la celebración de las elecciones presidenciales, pospuestas desde 2021 varias veces por disputas políticas, discrepancias entre clanes y acusaciones de irregularidades.
Los 54 senadores de la Cámara alta y los 275 diputados de la Cámara baja deben elegir al jefe de Estado en una sesión conjunta, según la ley somalí.
La votación tendrá lugar dos días antes del límite marcado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) si el país del Cuerno de África quiere seguir recibiendo su apoyo presupuestario.
El aplazamiento de las elecciones ha supuesto una distracción respecto a problemas como la lucha contra el grupo yihadista Al Shabab, que controla áreas rurales del centro y sur y quiere instaurar un Estado islámico de corte wahabí (ultraconservador).
Somalia vive en un estado de conflicto y caos desde que en 1991 fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre, lo que dejó al país sin Gobierno efectivo y en manos de señores de la guerra y milicias islamistas.
