De acuerdo con el informe, entre julio de 2018 y junio de 2021 fueron revisados un total de 860 posibles casos de extremismo en agencias federales, como la policía federal y los servicios de inteligencia, y en los cuerpos de seguridad regionales.
En el 38 % de los casos se confirmó la sospecha de que el empleado en cuestión podía tener vínculos con la extrema derecha o con los "Reichsbürger", un grupo que rechaza reconocer al estado alemán en base a teorías conspirativas.
En 500 casos se promulgaron medidas disciplinarias, agregó el informe, según el cual el número de extremistas en las fuerzas de seguridad ha ido en aumento desde la publicación del último estudio similar en octubre de 2020.
"No permitiremos que nuestro estado de derecho democrático se vea saboteado desde el interior por extremistas," declaró la ministra del Interior, la socialdemócrata Nancy Faeser, con motivo de la publicación del informe y aseguró que la gran mayoría de los miembros de las fuerzas de seguridad son leales a la constitución.
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Faeser anunció que este año presentará un proyecto de ley para reforzar el arsenal de medidas disciplinarias para apartar "con más rapidez" del servicio público a los "enemigos de la constitución".
Incidió además en la importancia de la prevención en los procesos de selección de personal y a través de la formación adicional para los empleados.
Por su parte, el presidente de los servicios de inteligencia del interior, Thomas Haldenwang, declaró que los incidentes con extremistas en los cuerpos y fuerzas de seguridad son "una bofetada en la cara" para los miembros que son fieles al orden democrático y constitucional.
Destacó además, de entre los datos del informe, que es "preocupante" que el 60 % de los individuos identificados como extremistas tengan contactos personales o a través de grupos de chat con círculos de extrema derecha.
