"Las autoridades deben hacer público urgentemente lo sucedido en Nukus, llevar a cabo una investigación imparcial, independiente y minuciosa del uso de la fuerza contra los manifestantes y garantizar un proceso judicial justo para los culpables", afirmó Marie Struthers, directora de AI para Europa Oriental y Asia Central.
Según señaló la defensora de derechos humanos en un comunicado, "las imágenes que vimos el fin de semana pasada en las redes sociales, que muestran manifestantes gravemente heridos y algo parecido a sangre en las calles, nos impactaron verdaderamente".
Struthers expresó su preocupación con el hecho de que las autoridades de Uzbekistán "acudan a su táctica habitual de amordazar las voces independientes y bloquear la información por medio de la declaración de un estado de emergencia".
"La desconexión de internet y la telefonía móvil en Nukus impide al mundo conocer lo que pasó el fin de semana. Recibimos información que los defensores de derechos humanos críticos con las autoridades fueron detenidos y están bajo amenaza de tortura u otras formas de trato cruel", alertó.
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Según AI, el bloqueo informativo "prácticamente imposibilita llevar a cabo una comprobación independiente".
La Fiscalía General de Uzbekistán informó hoy que al menos 18 personas murieron y otras 243 resultaron heridas a consecuencia de las protestas.
Por su parte, la Guardia Nacional uzbeka comunicó que un total 516 personas fueron detenidas durante la manifestaciones, declaradas ilegales por las autoridades, que este domingo impuso el estado de emergencia en toda Karakalpakistán.
El detonante de las protestas fueron las enmiendas constitucionales propuestas por el presidente uzbeko, Shavkat Mirziyóyev, que preveían retirar estatus soberano que ostenta la autonomía y su derecho a escindirse de Uzbekistán mediante un referéndum.
Para calmar las tensiones y tras detenciones por las protestas, Mirziyóyev visitó este fin de semana Nukus, donde anunció la retirada de estas modificaciones.
La república autónoma de Karakalpakistán, con una población de casi 2 millones de personas y dos idiomas oficiales, el karakalpako y uzbeko, es la región más grande del país, pero la cuarta menos poblada.
