"Las protestas son un elemento fundamental para la democracia, pero no debe haber lugar para la violencia, ni de las fuerzas de seguridad ni de los manifestantes. Estados Unidos llama a ambas partes a la calma", dijo a la prensa un portavoz del Departamento de Estado.
Irak vive una parálisis política desde que los comicios parlamentarios del pasado octubre dieran la victoria al bloque sadrista pero con una mayoría insuficiente, por lo que otras fuerzas encabezadas por chiíes proiraníes bloquearon la formación de Gobierno.
El Poder Judicial iraquí anunció este martes la suspensión de sus trabajos después de que seguidores del movimiento sadrista instalaran un campamento frente al Consejo Supremo de Justicia para exigir la convocatoria de elecciones anticipadas.
El portavoz del Departamento de Estado opinó que las elecciones del pasado octubre demostraron "el deseo de los iraquíes de llevar a cabo reformas" y tendió la mano a trabajar con el Gobierno que elija el Parlamento surgido de esos comicios.
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"Corresponde a los iraquíes elegir a sus líderes. Esperamos que el nuevo Gobierno iraquí refleje la voluntad del pueblo", dijo el funcionario, quien añadió que Estados Unidos está comprometido con un "Irak fuerte, estable y próspero".
