El oteador de palabras: “sisi”, “fotocheck”, “neobanco”...

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Por Javier Bezos (FundéuRAE)Madrid, 21 oct (EFE).- En la FundéuRAE continuamos, como cada quincena, con el escrutinio minucioso de los medios de comunicación en busca de términos nuevos, curiosos o que nos han llamado la atención, por la razón que sea. Recordamos que la inclusión de las palabras en esta lista no implica una censura o una aceptación, sino solo un registro de cómo hacen evolucionar el léxico los hablantes.

SISI

Además de los “ninis”, tenemos los “sisis”. Mientras que un nini es la persona que ni estudia ni trabaja, un sisi sí estudia y sí trabaja, compaginando ambas actividades. Las formaciones son idénticas, solo que ahora se repite el adverbio de afirmación “sí” en lugar de la conjunción “ni”.

FOTOCHECK

La tarjeta que porta de modo visible una persona en una empresa, un centro educativo, un congreso, etc., con una foto, el nombre y otros datos, de modo que se puede comprobar su identidad, se conoce en el Perú como “fotocheck” (a veces también escrito “photocheck”).

NEOBANCO

Las tecnofinanzas (lo que a menudo se conoce con el término inglés de “fintech”) nos han traído los “neobancos”, que son aquellos que operan únicamente por internet, sobre todo con aplicaciones móviles. Otras denominaciones son “banco digital” y “banco virtual”.

FOSFOYESO

Se está buscando una solución para unas balsas en España de “fosfoyeso”, que es como se conoce un residuo del yeso que se genera en la producción industrial de ácido fosfórico. Al igual que con “fosfolípido”, se ha acortado “fósforo” a la hora de formar la palabra.

LUBRICENTRO

Un “lubricentro” es un centro de lubricación de automóviles. Su actividad consiste tanto en su mantenimiento, en particular del cambio de aceite, como en la venta de lubricantes.

SEUDOCIDIO

A una muerte fingida o escenificada, con el fin de hacer creer a otros que uno ha muerto, se la está llamando “seudocidio” (con la variante “pseudocidio”). Es una formación algo insólita en la que se une un elemento que funciona como prefijo (“pseudo-”, es decir, ‘falso’) y otro que funciona como sufijo (“-⁠cidio”), sin la raíz que pide este último para señalar la persona que se mata o es asesinada.