La tercera economía mundial "todavía está a medio camino de recuperación, debido a que hay una incertidumbre extremadamente alta por influencia de la pandemia", explicó Kuroda en una rueda de prensa este viernes, tras concluir la reunión de la junta de política monetaria del BoJ.
Estas circunstancias justifican que el banco central nipón sea el único entre las grandes economías mundiales que mantiene tipos de interés de referencia ultrabajos y que aún no tenga a la vista una estrategia de salida de sus estímulos, según Kuroda.
El banco central nipón se ha marcado el objetivo de mantener estas medidas hasta que se alcance una inflación interanual "estable" del 2 %, recordó Kuroda.
Para el ejercicio en curso, el BoJ prevé una aceleración de la inflación en Japón hasta el 2,9 %, aunque la entidad achaca esta tendencia a la coyuntura global de encarecimiento de los alimentos y de la energía, y no del "ciclo virtuoso de subidas salariales, subidas de precios y crecimiento económico" que aspira a crear.
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Debido a que para los ejercicios 2023 y 2024 el BoJ prevé que la inflación se sitúe en torno al 1,6 %, la entidad por el momento "no considera que tenga que subir pronto los tipos de interés", dijo Kuroda.
"Sin embargo, es importante que cuando logremos llegar a un 2 % estable, hablemos de la salida de la política de estímulos en el comité (del BoJ) y lo comuniquemos al mercado de forma adecuada". añadió el gobernador del banco central.
El BoJ expresó asimismo su preocupación por la continuada depreciación del yen frente al dólar y al euro, un castigo que viene experimentando la moneda nipona en los mercados de divisas desde principios de año debido principalmente a la divergencia entre las políticas monetarias de Japón y de otras potencias.
"Es necesario prestar atención a los desarrollos en los mercados financieros y de divisas, por su posible impacto en la actividad económica de Japón y en sus precios", señaló el BoJ en su informe económico trimestral adoptado hoy.
El Gobierno de Japón intervino el pasado 22 de septiembre para frenar la caída del yen cuando este superó la barrera de las 145 unidades por dólar, en su primera operación de este tipo desde 1998.
A esa intervención, por valor de unos 2,84 billones de yenes (19.000 millones de dólares), la siguió según los medios nipones otra a finales de la semana pasada, cuando el dólar llegó a comprarse a más de 150 yenes, una operación que no ha sido oficialmente confirmada por el Ejecutivo.
