"Dejó de beber agua hace 50 horas y no sabemos si sigue vivo", dijo la hermana del activista, Sanaa Seif, que añadió que la madre de ambos acudió ayer a la cárcel para tener noticias de su hijo pero las autoridades egipcias denegaron verle o comunicarse con él por escrito.
La frágil situación de Alaa está siendo uno de los temas centrales de esta COP27, que se está celebrando en Egipto, puesto que el activista -en huelga de hambre parcial desde el 2 de abril y total desde el 1 de noviembre- dejó de beber agua el 6 de noviembre coincidiendo con la inauguración de la conferencia climática.
Seif denunció en la rueda de prensa que el ministro de Exteriores egipcio y presidente de esta COP27, Sameh Shukri, ha dicho recientemente en varias entrevistas que las autoridades penitenciarias proveerán "los cuidados necesarios" para que el activista no muera.
La hermana también dijo estar "muy preocupada" por el "compromiso" del presidente egipcio Abdelfatah al Sisi a su homólogo francés Emmanuel Macron que la seguridad de Alaa sería "preservada", según ella.
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"¿Están forzando a mi hermano a comer ahora mismo?", sollozó Seif, alegando que las autoridades egipcias están actuando "contra su voluntad" y "sin reconocer su huelga de hambre ni le dan acceso a los servicios consulares" británicos.
"Sabemos que (el Gobierno egipcio) se alegraría de su muerte, pero no quiere que suceda cuando el mundo está mirando. Pero el mundo está mirando", señaló Seif, que pidió actuar al Ejecutivo británico para liberar a Alaa y "meterlo hoy en un avión".
La rueda de prensa de la activista, que generó mucha expectación, estuvo marcada también por el enfrentamiento verbal de un egipcio entre el público, que se identificó como parlamentario, y que acusó a la familia de Alaa de pedir clemencia a Egipto al tiempo que realizan una campaña en su contra.
El asistente tuvo que ser expulsado por la seguridad de la sala, en una disputa en la que también estuvo involucrada la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard.
Desde que Al Sisi asumió el poder en 2013, Alaa Abdelfatah ha permanecido gran parte del tiempo entre rejas, ha cumplido una condena de cinco años por organizar una protesta y en 2021 fue sentenciado otra vez a cinco años por "difundir noticias falsas".
