Rabuka, líder de la Alianza Popular, y quien estará al frente del país por los próximos cuatro años, juró el cargo al lado de sus nuevos ministros ante el presidente de Fiyi, Ratu Williame Katonivere, en una sesión hoy que contó con la presencia de altos representantes del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
El nombramiento y ratificación de Rabuka, quien ya comandó el país entre 1992 y 1999, se produjo después de una ajustada votación secreta en el Parlamento, cuyo resultado fue más apretado de los esperado al terminar con 28 votos a favor de Rabuka y 27 apoyos para el primer ministro saliente, Frank Bainimarama.
Asimismo, pone fin a diez días de tensiones e incertidumbres tras la celebración de unos ajetreados comicios el pasado 14 de diciembre, que dieron la victoria al gubernamental Fiyi Primero, con 26 escaños, pero que fue igualada por la unión entre los opositores Alianza Popular, con 21 escaños, y la Federación Nacional, con 5.
La investidura de Rabuka supone el fin de una era de 16 años de Bainimarama en el poder, que ocupaba desde la sublevación que lideró en 2006 y quien, posteriormente, logró mantenerse como primer ministro tras ganar las elecciones de 2014 y 2018 al frente del partido Fiyi Primero.
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Los comicios del pasado 14 de diciembre estuvieron marcados por denuncias de fraudes y fricciones entre los candidatos, después de que la Comisión Electoral suspendiera temporalmente el recuento de votos debido a un fallo técnico en la aplicación de resultados electorales.
En medio de la escalada de tensiones en la última semana, el Ejército y la Policía reforzaron la seguridad tras recibir informes sobre "planes de disturbios civiles" que no fueron detallados, lo que ha generado suspicacias en ciertos sectores de la población de Fiyi, que cuenta con un largo historial de golpes de Estado.
Fiji, con una población de más de 900.000 habitantes, es considerada una nación clave en el pulso entre China y Estados Unidos por la influencia en la zona del Pacífico Sur y ha sido fundamental para la respuesta de la región a la creciente competencia entre las dos potencias.
En el pasado, Rabuka ha reiterado en diversas ocasiones que se decanta por la democracia al estilo occidental.
El ahora primer ministro también tendrá por delante otros retos, como la crisis climática, la caída del turismo como consecuencia de la pandemia de la covid-19 o las rivalidades étnicas en el país, marcado por las tensiones entre la comunidad fiyiana melanesia y la de origen indio desde su independencia del Reino Unido en 1970.
