"Italia acaba de asignarnos Ancona como lugar de seguridad para desembarcar a las 73 personas que rescatamos hace 3 horas. Según las previsiones actuales, el tiempo empeorará significativamente a partir del lunes", lo que "tendrá un impacto en la salud física y mental de los sobrevivientes", indicó su jefe de misión, Juan Matías Gil.
Según el derecho marítimo internacional, "Italia debe (...) hacer todo lo posible para minimizar el tiempo que los supervivientes permanecen a bordo del buque que presta asistencia" y que llegar a Ancona requerirá "3,5 días de navegación con muy malas condiciones meteorológicas. Se podrían asignar varios puertos en el sur de Italia como lugar seguro para desembarcar a los sobrevivientes lo antes posible".
"Teniendo en cuenta nuestra distancia a Ancona , el tiempo necesario para llegar a ese puerto y la disponibilidad de otros puertos adecuados mucho más cerca de nuestra ubicación actual, solicitamos al Ministerio del Interior italiano que nos asigne un puerto más cercano a nuestra ubicación actual", añadió
La concesión del puerto de Ancona tanto al Geo Barents como al Ocean Viking, que hoy rescató a 37 personas, responde a la nueva política del Ejecutivo italiano que preside la ultraderechista Giorgia Meloni para dificultar estas operaciones de salvamento.
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Ambas naves humanitarias habían llegado en las últimas horas al Mediterráneo central tras reanudar este miércoles sus operaciones, los primeros en hacerlo tras la aprobación de nuevas reglas más férreas sobre los rescates de las ONG aprobadas por el Gobierno Meloni.
Las ONG lamentan la "nueva estrategia" del Gobierno de Meloni, que denominan de "puertos lejanos" tras la de "puertos cerrados" que ya en noviembre le había impedido atracar en Sicilia (sur).
"Hasta que se sustituyan nuestras operaciones, seguiremos interviniendo para evitar que las personas sean devueltas o se ahoguen: 25.000 han muerto desde 2014, 1.400 solo en el último año", dijo Matías Gil hace unos días, a su llegada a Tarento.
El 28 de diciembre el Gobierno italiano aprobó un nuevo decreto con medidas para obstaculizar y combatir a estas organizaciones, a las que acusa de fomentar la inmigración irregular.
En sustancia, el texto no impide el desembarco de inmigrantes en Italia sino que lo complica, obligando a los barcos de las ONG a aceptar el puerto asignado, pese a que, como en el caso de Ancona o Rávena, esté a cientos de kilómetros de distancia.
Los rescates de las ONG continúan mientras en los cinco primeros días del año ya han desembarcado en las costas italianas 2.556 inmigrantes que zarparon desde el norte de África, frente a los 368 que lo hicieron en el mismo periodo del 2022, según datos del Ministerio del Interior.
