En un debate en la Eurocámara sobre los supuestos casos de corrupción vinculados a Marruecos y Catar desvelados desde el pasado 9 de noviembre, Johansson aplaudió la "voluntad de cambiar y reformar" del hemiciclo y subrayó que, tras las revelaciones, sólo se podrán aceptar "las normas más exigentes" posibles.
"Por eso es crucial que existan normas homogéneas en todas las instituciones y garantizadas por un órgano de ética al que todos tengan que rendir cuentas", incidió.
La vicepresidenta de la Comisión a cargo de Valores y Transparencia, Vera Jourová, está en contacto permanente con sus colegas del Parlamento y el Consejo -con quienes tiene que llegar a un acuerdo para definir ese futuro comité de ética- y "está preparada para hacer una propuesta", dijo Johansson.
Como base, se puede usar el acuerdo cerrado entre las tres instituciones hace dos años para el Registro de Transparencia, que calificó de "un hito importante para fomentar una cultura común de transparencia".
En cualquier caso, añadió, "la transparencia y rendición de cuentas no serán suficientes" y Bruselas presentará pronto nuevas normas, ya previstas antes de desvelarse el escándalo, para fijar definiciones comunes de todas las tipologías de corrupción y consensuar las sanciones mínimas en todos los Estados miembros.
"Vamos a ser todo lo ambiciosos que podamos para que tanto las fuerzas del orden como los órganos jurisdiccionales tengan todas las herramientas para erradicar la corrupción", aseguró.
El comité ético común a todas las instituciones europeas figura entre las propuestas de la presidenta de la Eurocámara, Roberta Metsola, para paliar las deficiencias que han facilitado los casos de corrupción en el seno de la institución.
También se incluye un registro para controlar quién y para qué accede al Parlamento, una política de puertas giratorias más estricta y la obligación de declarar todas las reuniones que mantengan eurodiputados y asistentes.
