Entregan restos de soldados caídos en la batalla de Waterloo de 1815

Bruselas, 25 ene (EFE).- Un vecino de la localidad belga de Waterloo ha entregado a los Archivos de Lieja los esqueletos de cuatro soldados prusianos de la célebre batalla de 1815 que guardaba en el granero.

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Esta entrega, dada a conocer esta semana, se considera importante porque apenas existen cuerpos de los militares caídos en la histórica contienda en la que el duque de Wellington se alzó con la victoria frente a las tropas de Napoleón, donde se calcula que perdieron la vida entre 10.000 y 30.000 hombres.

La falta de restos humanos parece deberse a que a partir de 1820 los lugareños robaban los cadáveres de los militares caídos en la cruenta batalla y los vendían como supuestos huesos de animales a la incipiente industria azucarera de la remolacha, que los utilizaba en los procesos de refino.

Esa teoría fue enunciada el pasado agosto por el historiador belga Bernard Wilkin, responsable de los Archivos del Estado en Lieja, tras una investigación desarrollada junto con el profesor de Arqueología de la Universidad de Glasgow Tony Pollard y el historiador alemán Robin Schäfer.

Los campesinos de la zona, conscientes del valor de los huesos y sabedores de dónde se encontraban las fosas comunes, habrían desenterrado los cadáveres de decenas de miles de uniformados para recuperar los restos óseos y venderlos como si fueran de origen animal para que en los altos hornos se hiciera con ellos un polvo negro que filtraba el jarabe de azúcar.

Existen artículos de prensa de la época, ordenanzas municipales e inventarios de exportaciones que acreditan esta teoría, compatible con la hipótesis previa de Pollard de que los huesos también fueron machacados y la harina resultante se utilizó como fertilizante en los cultivos.

Fue precisamente durante una conferencia de Wilkin en Waterloo el pasado septiembre sobre el asunto cuando un señor le explicó que quería deshacerse de unos esqueletos que había guardado en distintos graneros desde que en 1982 los desenterraron unos obreros municipales.

"Un hombre de una cierta edad se me acercó para decirme que tenía prusianos en el granero", relató Wilkin a la cadena belga RTL.

El director del instituto médico legal, Philippe Boxo, y la antropóloga de la Universidad Libre de Bruselas Mathilde Daumas han examinado los restos, entre los que hay dos cráneos, y la conclusión es que se trata de cuatro hombres, algunos con marcas de heridas que se corresponderían con lesiones de guerra.

El hecho de que los cuerpos aparecieran en la zona de Plancenoit, donde cayó un gran número de soldados prusianos, y de que junto a ellos se encontraran restos de enseres militares prusianos apuntan también a que al menos uno de los fallecidos era efectivamente un prusiano que combatió en la batalla de Waterloo en el bando napoleónico.

El hallazgo se suma al reciente descubrimiento de otros esqueletos incompletos, mezclados y almacenados también en otro granero desde los años ochenta, que se cree pertenecieron a no menos de seis soldados británicos.

"Mucha gente de los alrededores de Waterloo tiene huesos de la batalla en una vitrina, en un baúl en el granero o sobre la chimenea", explicó Wilkin a la radiotelevisión pública belga RTBF.

Los investigadores practicarán ahora análisis de los dientes y pruebas de ADN a los restos de esos diez cuerpos para intentar precisar su edad, su origen y sus condiciones de vida para después enterrarlos en un lugar digno cercano a la batalla como un osario en un cementerio municipal.

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