Varios palestinos del pueblo Ein Samia, al noreste de Ramala, se dirigían a sus tierras de cultivo cuando "se encontraron con decenas de colonos armados, bajo protección del Ejército israelí", indicó la agencia, citando fuentes locales.
"Los colonos dispararon munición real contra los aldeanos, pero no hubo heridos", añadió.
Consultado por EFE, el Ejército dijo no estar al tanto de los hechos.
El 22 de mayo, la ONG israelí BTselem, que aboga por los derechos humanos en los territorios ocupados, denunció que "los últimos residentes de la comunidad palestina de Ein Samia, que albergaba a unos 200 residentes, se vieron obligados a abandonar su tierra", debido a que "Israel les ha hecho la vida insoportable".
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"Durante años, los residentes de la comunidad han sufrido la violencia ejercida por las fuerzas israelíes y los colonos con pleno respaldo del Estado, así como las demoliciones de sus viviendas e infraestructuras", explicó la ONG, al asegurar que la escuela local será demolida próximamente, tras una reciente aprobación judicial.
El caso de Ein Samia no es aislado, pues al menos 9.537 construcciones de palestinos han sido demolidas en Cisjordania y Jerusalén Este por parte de autoridades israelíes desde 2009, lo que ha causado el desplazamiento forzado de 13.795 personas, según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, OCHA.
Además, 221 palestinos han sido asesinados en Cisjordania en incidentes relacionados con colonos desde 2008, según la misma fuente.
Solo en lo que va del año, ocho palestinos han sido asesinados en estas circunstancias, una cifra muy superior a los tres registrados en igual periodo de 2022.
Huwara, una localidad palestina en el norte de Cisjordania, se ha convertido en uno de los grandes focos de tensión.
En febrero, un ataque a tiros por parte de palestinos dejó a dos colonos muertos, lo que estuvo seguido de un ataque masivo por parte de unos 400 colonos israelíes que, armados con cuchillos, palos, piedras e incluso con armas de fuego, asaltaron varias aldeas palestinas, dejando un muerto y más de 300 heridos, así como elevados daños materiales.
El Ejército israelí dijo entonces que se vio superado y no pudo contener a los colonos, pero una investigación de CNN publicada el jueves, indica que las fuerzas israelíes no sólo no protegieron a los palestinos durante el ataque, sino que bloquearon el acceso a los servicios de emergencia y dispararon contra los palestinos con gases lacrimógenos y granadas de aturdimiento cuando intentaron defenderse con piedras.
En tanto, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, insiste en "profundizar los asentamientos y ampliar el dominio" sobre Cisjordania, una política que, según BTselem, "es ilegal, pues el desplazamiento forzoso es un crimen de guerra".
En medio de la tensión, este mismo viernes estallaron dos manifestaciones en diferentes lugares contra el desplazamiento de palestinos, informó WAFA.
En la Ciudad Vieja de Jerusalén, policías israelíes golpearon a los activistas internacionales y locales que se manifestaban contra la expulsión de la familia Sub Laban; mientras que en la aldea de Safa, al oeste de Ramala, decenas de palestinos marcharon contra la inminente confiscación de grandes extensiones de tierras palestinas para construir un complejo industrial para colonos israelíes.
Israel se hizo con el control de Cisjordania y Jerusalén Este en 1967, y mantiene una ocupación militar sobre este territorio que es de las más largas en la historia reciente.
