La semana pasada el Tribunal de Apelaciones de Florida (Estados Unidos) denegó el recurso presentado por la defensa de Pablo Ibar, en el que pedía la revocación de la condena a cadena perpetua que el mismo órgano judicial le impuso el pasado abril.
Tras esta decisión Ibar deberá acudir al Tribunal Supremo de Florida en demanda de una sentencia que deje sin efecto la pena que actualmente cumple por un triple crimen en la localidad de Miramar, próxima a Miami (EE. UU.), hechos de los que siempre se ha declarado inocente.
Según la asociación, Pablo Ibar les envió desde la prisión dos cuartillas de cuaderno manuscritas a bolígrafo, en las que muestra su desolación por el fallo del tribunal, que califica de "falta de justicia".
"Ya no sé qué más puedo hacer para demostrar mi inocencia y tener un juicio justo", reconoce Ibar en su misiva, en la que añade: "No estoy en el corredor de la muerte, pero todavía tengo una sentencia de muerte".
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Ibar aprovecha la breve carta para agradecer las muestras de apoyo que recibe de diferentes lugares del mundo: "A todos los que me han apoyado, los quiero con todo mi corazón y alma".
Su esposa, Tanya, que lo visita asiduamente, hizo llegar a la asociación un vídeo a la salida de la cárcel tras un encuentro con su marido.
"Nos sentimos muy perdidos y aunque no perdamos la esperanza os pedimos que no olvidéis a mi marido", ruega la esposa, quien añade: "Seguimos luchando por traerlo de vuelta a casa y liberarlo de este lugar. No se merece estar ahí".
"Os necesitamos más que nunca", concluye Tanya, que también agradece las muestras de apoyo.
Ibar, de 50 años, padre de dos hijos y sobrino del boxeador español José Manuel Ibar "Urtain", permanece encarcelado en Estados Unidos desde 1994 y ha sido juzgado cuatro veces por las muertes de Casimir Sucharski, dueño de un club nocturno, y de las modelos Marie Rogers y Sharon Anderson, tres crímenes que asegura que él no cometió.
Tras pasar 16 años en el corredor de la muerte, en 2016, un tribunal de apelación anuló la sentencia al considerar las pruebas "demasiado endebles", y posteriormente su condena a muerte fue sustituida por cadena perpetua.
