En una sesión especial sobre Birmania en la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra, Türk indicó que "que con cada actualización (de los informes) es casi imposible imaginar lo que los birmanos puedan aguantar más sufrimiento".
Sin embargo, "el país continúa su caída libre en una mayor violencia y ruptura", agregó el comisionado, que precisó que los civiles se enfrentan a una "violencia grotesta" que afecta a ancianos, personas con discapacidad y niños, según recoge un comunicado de su oficina.
Türk denunció que los recursos naturales están siendo sobreexplotados, causando un daño irreversible en el medioambiente, al tiempo que las voces de la sociedad civil y los periodistas están siendo desterradas y que continúan los arrestos arbitrarios, las desapariciones forzadas y la tortura.
El comisionado se refirió al sufrimiento de las minorías étnicas, en especial los rohinyás que viven despojados de derechos y ciudadanía en Birmania o como refugiados en Bangladés.
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Según el comunicado del comisionado, más de 3.740 personas han muerto a manos de los militares birmanos y más de 23.700 han sido arrestadas, mientras los soldados birmanos han quemado al menos 70.000 hogares.
"Mi oficina también continúa registrando violaciones repetidas en las formas más brutales: violencia sexual, matanzas, ejecuciones extrajudiciales, decapitaciones, desmembramientos y mutilaciones", afirmó Türk.
El Ejército birmano ha llevado a cabo 563 ataques de artillería este año, lo que supone un 80 por ciento de incremento respecto a 2022, y 1,5 millones de personas se encuentran desplazadas y 15,2 millones con necesidad urgente de alimentos, según el comunicado.
El comisionado aseguró que las autoridades birmanas están poniendo "barreras" que impiden que la ayuda militar llegue a las personas que lo necesitan.
"Esta obstrucción de la ayuda vital es deliberada y dirigida, una negación premeditada de los derechos y libertades fundamentales para grandes segmentos de la población", precisó el representante de la ONU, quien se refirió a las víctimas del ciclón Mocha que siguen sin recibir ayuda desde mayo.
Para concluir, Türk pidió la libertad de los más de 19.000 prisioneros políticos, incluida la depuesta líder de facto Aung San Suu Kyi, y solicitó al Consejo de Seguridad de la ONU que remita la situación de Birmania a la Corte Penal Internacional.
También instó a que ningún país provea de armamento al Ejército de Birmania.
