"Es muy probable que la cifra sea mucho, mucho más alta, incluso el doble, sobre todo por las barcazas de hierro", explica a EFE Flavio di Giacomo, portavoz del organismo ONU para el Mediterráneo, donde los guardacostas italianos y las ONG se afanan estos días en ayudar a las cientos de precarias embarcaciones que intentan cruzarlo con destino a Europa.
Miles de migrantes han llegado en las últimas horas a Lampedusa, el territorio italiano más cercano a África, mientras que la ONG española Open Arms, que este viernes calificó de "crítica" la situación, con miles de vidas "en peligro", colabora en el mar con una Guardia Costera desbordada que ha tenido que pedirle su ayuda.
LAS BARCAS DE METAL, LA DISCRIMINACIÓN DENTRO DE LA DISCRIMINACIÓN
Con Túnez convertido en un polvorín para los migrantes subsaharianos, esta ruta migratoria ha desbancado a la de Libia como la más peligrosa: los rescatadores hablan de un año "dramático" y del hallazgo durante sus patrullas de numerosos cadáveres flotando en el mar.
"Hay una discriminación dentro de la discriminación: los tunecinos viajan en barcos de madera tradicionales", mientras que los migrantes negros se tienen que conformar con "un producto de baja calidad", según Di Giacomo.
Para Oscar Camps, el fundador Open Arms, el tipo de embarcaciones utilizadas en el Mediterráneo "varía según la época, de las circunstancias y de los acuerdos políticos que estén vigor, en este caso con Túnez y Libia".
"Últimamente han aparecido en Túnez las metálicas, absolutamente inseguras, con muy poca borda, que en cuanto vuelcan se hunden muy rápidamente. No tienen flotabilidad ni sustentación en el agua", explica a EFE.
Con estas barcas, que se parten en dos después de 20 o 30 horas de navegación debido a sus frágiles soldaduras y que la OIM empezó a ver en octubre pasado, "el número de muertes ha aumentado significativamente", recalca Di Giacomo.
A esto se suma que en muchas ocasiones carecen de motor porque se lo han robado, algo que sucede "desde hace tiempo", pero que se ve cada vez más, coinciden a EFE el portavoz del OIM y el fundador de la ONG.
LADRONES DE MOTORES: ¿PESCADORES O TRAFICANTES?
"Como en todos los países que viven por debajo del umbral de la pobreza del Tercer Mundo, cualquier fuente de ingresos es bien recibida. También para los pescadores. Ya lo vimos en Lesbos en el 2015 y en el 2016, cuando desaparecía era el motor y las personas aún no habían bajado de las embarcaciones", recuerda Camps.
"He hablado con muchos migrantes en Lampedusa (sur de Italia) que me dijeron que a algunos les habían robado. Ellos dicen que los ladrones son pescadores'", explica por su parte Di Giacomo, que destaca que el motor es "un objeto de valor" que se puede "revender".
Así lo confirma la reciente detención en Italia de cuatro pescadores tunecinos, que, según los investigadores, identificaban las barcas de migrantes y, con la ayuda de otros barcos, las bloqueaban en aguas internacionales y las abordaban para robar a los pasajeros el dinero y los teléfonos, además del valioso motor del barco.
La policía italiana pudo llevar a cabo los arrestos en aguas internacionales gracias a la convención de Montego Bay, que permite a todos los estados intervenir en la supresión de la piratería en alta mar, y se encontraron al menos tres motores, cientos de euros y decenas de teléfonos móviles.
Pero los ladrones también pueden ser los propios traficantes que los reutilizan una y otra vez para "gastar poco y aumentar sus ingresos", "a pesar de los 5.700 dólares que cuesta un viaje de Italia a Túnez para un subsahariano", como asegura Di Giacomo y corrobora Salvatore Vella, el fiscal fiscal jefe de Agrigento (Sicilia, sur).
“No excluimos que estos hombres también puedan trabajar para traficantes de personas en la región de Sfax en Túnez, desde donde parten la mayoría", aseguró a The Guardian.
Más de 20.000 muertes se han registrado desde 2014 en esta ruta, cuyo flujo no se detiene. "Los guardacostas hacen un trabajo excepcional pero es realmente dificil salvarlos a todos, deberíamos aumentar las patrullas en alta mar de operaciones italianas, europeas e internacionales", dice Di Giacomo.
Y Camps recalca: "Mientras sigamos pagando a terceros países de dudosa solvencia democrática, como Túnez, Libia, Marruecos, Turquía, para que hagan el trabajo sucio, nos encontraremos delante de extorsiones que sus gobiernos utilizan para dejar de hacer la vista gorda y dejar salir centenares o miles de personas en un fin de semana para renegociar las condiciones económicas".
