Así lo expresó en una multitudinaria rueda de prensa en El Cairo Ahmed Bendari, director ejecutivo de la ANE, en la primera ocasión en la que el organismo se presentó ante los medios para tratar el tema de las elecciones, las quintas desde la revolución que derrocó al gobierno de Hosni Mubarak (1981-2011).
La expectativa entre los numerosos medios que asistieron a la presentación era conocer las fechas concretas de la votación, después de que en las últimas semanas circulara ampliamente el rumor de que se daría en diciembre de este mismo año y no en marzo de 2024, cuando se cumple el plazo máximo constitucional para la celebración de los comicios.
Sin embargo, Bendari se limitó a indicar el calendario electoral será publicado que el próximo 25 de septiembre, sin mayor detalle.
Bendari insistió en que la ANE trabajará con "independencia", "integridad" y "transparencia" para una votación que será "importante para la marcha de la vida política y democrática de Egipto".
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Así, afirmó que se "garantizarán los derechos" de quienes presenten sus candidaturas "siempre que cumplan las condiciones y requisitos legales".
“Revisaremos todas peticiones (para las candidaturas) con toda independencia y anunciaremos las listas (…) Nos mantendremos a la misma distancia de todos los candidatos”, dijo.
En aras de la transparencia, subrayó que se permitirá a organizaciones internacionales y locales, así como a los medios de comunicación "locales y extranjeros" seguir el proceso, pero subrayó que deberán "adherirse a los controles establecidos por la ley”, y “no publicar informaciones a menos que su fuente sea la ANE".
En ese sentido, insistió mucho en que no se difundan "rumores y noticias falsas" y que eso se perseguirá con todo el peso de la ley.
Estas serán las terceras elecciones presidenciales en Egipto desde que en 2013 el presidente Abdelfatah Al Sisi derrocara al gobierno de los Hermanos Musulmanes liderado por Mohamed Mursi, el primer mandatario egipcio elegido democráticamente en unas elecciones libres.
Al Sisi era el ministro de Defensa de Mursi cuando el 3 de julio de 2013, tras días de multitudinarias protestas, impulsó una asonada que derivó primero en un gobierno de transición y luego, en 2014, en una votación en la que el ex mariscal resultó elegido presidente del país.
Tras ganar sus segundas elecciones en 2018, consideradas una farsa por la oposición porque Al Sisi obtuvo una victoria con el 97 % de los votos, en abril de 2019 el presidente impulsó una reforma de la Constitución para habilitarlo para la reelección y potencialmente gobernar hasta 2030.
El principal cambio fue la ampliación del periodo presidencial de cuatro a seis años, así como la introducción de una disposición transitoria que permitió al mandatario evadir la regla que establece un máximo de dos mandatos presidenciales consecutivos.
Al Sisi, cuya gestión afronta gravísimos problemas económicos y sociales, aún no confirmó si concurrirá en esta ocasión, si bien se da por hecho.
Desde hace semanas, El Cairo está plagado de carteles financiados por diversos partidos políticos, asociaciones y sindicatos que apoyan al mandatario y piden que participe en los comicios, una práctica habitual en la retórica política egipcia.
