Robert Xowie, del Frente de Liberación de Kanak, se convertirá así en el primer independentista en integrar la Cámara Alta gala.
París y Nueva Caledonia, un remoto archipiélago situado en el Pacífico sur, han tenido históricamente una tensa relación sobre la soberanía. Hasta ahora, los tres referendos organizados han sido desfavorables a la independencia, el último en 2021.
En una elección que es indirecta (votan solo cargos públicos nacionales, regionales y locales), la derrota de Backès puede representar su dimisión, cumpliendo con la praxis de Macron, quien aboga por la marcha de un miembro del Gobierno que pierde unas elecciones.
Mientras en Nueva Caledonia los resultados ya están escrutados por la diferencia horaria, Francia continental tardará un poco más.
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Unos 78.000 votantes compromisarios votan este domingo por la renovación de 170 de los 348 asientos de la Cámara Alta, en unos comicios en los que se da por hecho que la derecha clásica y los centristas repetirán su histórica mayoría.
El Senado francés, presidido desde 2014 por el conservador Gérard Larcher, es una cámara que representa a las regiones, que controla la acción del Gobierno y que ratifica o modifica las leyes aprobadas en la Asamblea Nacional.
Entre sus funciones, también cabe la de presentar proyectos de ley, elaborar informes o de abrir comisiones de investigación, incluso contra el propio poder presidencial (sucedió en 2018 una que investigó al antiguo guardaespaldas de Macron, Alexandre Benalla).
Aunque su papel legislativo es menor en comparación con la Asamblea -que tiene la última palabra para la aprobación de una ley-, el Senado es esencial para votar cualquier cambio en la Constitución.
Los senadores se eligen para seis años de mandato, que deben ser renovados a la mitad, a cada tres años.
