El patriarca búlgaro, Neófito, ha informado a su homólogo ruso de la designación de cuatro sacerdotes que se ocuparían de los servicios religiosos en un templo que "desempeña un papel importante en la elevación espiritual de los cristianos ortodoxos”, según anunció en un comunicado el Santo Sínodo, máximo órgano de la Iglesia búlgara.
Esa medida debe entenderse, dice esa nota, "sólo en su aspecto espiritual" y no tiene que ver con las "leyes seculares".
El cierre del templo fue anunciado por el Gobierno ruso el pasado viernes después de que el servicio de contraespionaje búlgaro (DANS) ordenara abandonar inmediatamente el país a su abad y dos clérigos de nacionalidad bielorrusa, y les prohibiera regresar en cinco años.
DANS acusó a los expulsados de "influir intencionalmente en los procesos sociopolíticos en la República de Bulgaria a favor de los intereses geopolíticos rusos”.
Desde el viernes decenas de búlgaros acudían a diario ante el templo cerrado para dejar flores y expresar su indignación contra el Gobierno búlgaro, acusándolo de plegarse a los intereses occidentales.
