Los documentos del Ayuntamiento veneciano se habían obtenido después de la publicación de varios artículos que daban cuenta del grave estado de la infraestructura y de las declaraciones del asesor de obras públicas, Renato Boraso, quien "admitió que la situación era grave y requería una intervención urgente", revela hoy el diario local "Il Gazzettino".
Los fiscales habían solicitado documentación relativa tanto a la situación estática del paso elevado, como a los planes para su consolidación y renovación, incluidos los relativos a la reconstrucción de las protecciones laterales, explica, por su parte, "La Nuova Venecia".
Por el momento se desconoce si la fiscalía de Venecia había asumido alguna acción después de haber analizado el expediente, según ambos medios.
Los investigadores trabajan para esclarecer cuáles fueron las causas por las que un autobús cayó desde un paso elevado en un tramo recto de la carretera hacia Venecia, antes de incendiarse, causando 21 muertos, todos ellos extranjeros menos el conductor italiano, y 15 heridos, de los que dos son españoles.
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Además de la caja negra del vehículo, están siendo analizadas las grabaciones de las cámaras del interior del vehículo y el teléfono móvil del conductor, cuyo cadáver fue sometido este viernes a una autopsia.
Los análisis técnicos pretenden determinar la veracidad de las dos hipótesis principales con las que trabajan los fiscales, que el conductor se sintiera mal, una posibilidad que cada vez cobra mayor fuerza, y no controlase el vehículo o que el guardarraíl era demasiado viejo para soportar el peso del autobús.
Los resultados, que se esperan la próxima semana, podrían llevar a inculpar a los responsables del mantenimiento del tramo de carretera, según los medios locales.
"Actualmente no hay investigados mientras que se han incautado la valla protectora de la zona de caída del autobús y el propio vehículo", confirmó a los medios el fiscal de Venecia Bruno Cherchi.
Según las últimas reconstrucciones, el autobús se arrastró junto al guarda raíl con el flanco derecho durante unos cincuenta metros hasta que algunas listones de hormigón armado del paso elevado se rompieron, y entonces el vehículo, tras arrancar un tramo de la barandilla, se precipitó hacia el vacío, estrellándose contra el suelo.
Sólo dos de las víctimas sufrieron quemaduras fatales, lo que indica que el incendio fue limitado y circunscrito a la zona cercana a las baterías del autobús eléctrico, indican los medios, a pesar de que el ministro de Transportes e infraestructuras, Matteo Salvini, advirtió del peligro de las baterías de los vehículos eléctricos, pues "se incendian más rápido que otras formas de energía".
Los 21 fallecidos en el siniestro, entre ellos dos niños y una chica de 13 años, son nueve ucranianos, cuatro rumanos, tres alemanes, un croata, dos portugueses y un sudafricano y el conductor, un italiano, de 40 años.
Dos españoles están entre los 15 heridos del accidente de tráfico y son un hombre, que se encuentra hospitalizado en Treviso y una mujer, de 52 años, que fue ingresada en el hospital de Padua debido a que presentaba importantes quemaduras.
