En una entrevista concedida a la prensa polaca, el arzobispo de Poznan comentó el desarrollo del último Sínodo y aseguró que “hay muchas cuestiones que deben afrontarse severamente y resolverse” y previno contra las “consecuencias graves” que según él podrían tener cambios en la doctrina católica.
Gądecki aseguró que “hay cuestiones fundamentales como la colonización cultural, el celibato sacerdotal, la ordenación sacerdotal de las mujeres y el diaconado para ellas, así como el importante tema de la referencia a (las personas) LGBT y su inclusión, que se entiende como la aceptación incondicional de cualquier individuo”.
A su regreso del Sínodo, el arzobispo explicó que hay “20 temas a los que tenemos que dar una respuesta, ya veremos cómo” y subrayó que, en los siguientes 11 meses, cuando comience la segunda etapa de la reunión, “deberían recogerse las conclusiones de todas las próximas conversaciones y votaciones” en el seno de la Iglesia polaca.
"Eso", enfatizó el arzobispo, "no significa que serán aceptadas todas nuestras propuestas, porque no somos más un episcopado entre cien, y el nuestro es un voto de cien".
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En opinión de Gądecki, “una cosa es la diversidad en cada acción pastoral que pueda darse en determinadas diócesis, en determinados países, por su historia, sus costumbres, pero la diversidad de la doctrina es otra cosa, es inaceptable”, y añadió que “si al final todo se reduce a cambios radicales en la doctrina, será un desastre”.
Crisis moral y amenaza de ruina
El arzobispo declaró recientemente que “Europa se enfrenta a una crisis moral que amenaza con la ruina y el desastre” a toda la sociedad occidental y alertó contra las redes sociales y algunos medios de internet, a los que acusó de ser “marxistas culturales que promueven la homosexualidad, el hedonismo y la promiscuidad”.
Un informe de la Oficina de Estadística polaca de abril reveló que el 84 % de los polacos asegura profesar alguna religión, pero solo el 42 % asiste regularmente a algún oficio religioso, mientras que hace dos décadas más del 70 % de ellos iba a misa al menos una vez a la semana.
