Ayelet Svatitzky es hija de Channa Peri (79) y hermana de Nadav Popplewell (51), ambos secuestrados de su casa en el kibutz Nirim, en el sur de Israel, donde miembros de Hamás asesinaron a su otro hermano. Ahora se encuentra en Ginebra como parte de una campaña para pedir la liberación de los rehenes.
"Nunca, ni en un millón de años, hubiese pensado que seguiría en la misma posición cinco semanas después. Cuando me di cuenta de que había tanta gente de diferentes edades, ancianos, supervivientes del Holocausto, bebés, pensé que sería mucho más rápido que hubiera algún tipo de acuerdo", recuerda Svatitzky en una entrevista con EFE.
La doble nacionalidad (israelí y británica) de su hermano secuestrado le hizo alimentar esperanzas de que fuese liberado cuando corrieron los rumores de que Hamás dejaría ir a los binacionales, pero a la vez le hizo temer que su madre, quien sufre de una diabetes severa, se quedaría sola.
"Yo estaba desgarrada y muy asustada, pero era sólo un anuncio y no lo hicieron. Así que no voy a creer nada hasta que alguien oficial venga y me diga que mi madre y mi hermano están fuera".
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Svatitzky dice que solo desea que ambos regresen y que cómo se haga "es cuestión de otros, de militares, políticos o diplomáticos, ellos no necesitan mi consejo".
Lo que deja muy claro es su confianza en que tanto el gobierno como el ejército de Israel "saben lo que hacen" y están poniendo todo de su parte para liberar a los rehenes.
Sobre la población palestina que está sufriendo las consecuencias de la guerra en Gaza, dice que no desea ningún daño los civiles.
"Creo que la operación en Gaza tiene por objetivo, en primer lugar, presionar y ayudar a liberar a los rehenes, pero también garantizar que cuando todo esto acabe pueda haber vida en la frontera sur de Israel. Mientras Hamás esté allí, incluso cuando liberemos a nuestras familias, no se podrá vivir de nuevo allí porque es demasiado peligroso", reflexionó.
De una opinión similar es Idit Ohel, madre de Alon Ohel, de 22 años y pianista, quien fue secuestrado cuando Hamás atacó a los participantes en el festival de música Nova, uno de los principales lugares de los que tomaron rehenes, un total de 240, de los cuales ha liberado a cuatro.
Idit Ohel muestra un vídeo en el que se ve como milicianos del grupo islamista arrastran a su hijo y lo suben en una camioneta donde hay otros jóvenes heridos.
"Creo que las fuerzas armadas y el Gobierno israelí están haciendo todo lo que pueden desde su punto de vista. Todos hacen lo que pueden, pero tienen que hacer más", enfatiza.
La madre del joven critica a las organizaciones humanitarias, en particular a la Cruz Roja, pues considera que no ha hecho nada por los rehenes, por aportarles ayuda humanitaria o ayudar a los heridos, y que esto es responsabilidad de Hamás que no les deja entrar.
Sobre el riesgo de que los bombardeos israelíes contra el territorio palestino puedan afectar también a los rehenes, Ohel dice convencida que "el ejército no está haciendo nada para lastimar a mi hijo, sino para rescatarlo al igual que al resto".
"Si no tiene comida ni agua es porque la Cruz Roja no está entrando y ayudando a mi hijo, ya sabes, están ayudando quizás a alguien más, pero no a mi hijo", se queja.
Para atravesar esta prueba, relata que su familia está muy unida e intentando enviar "energías positivas" a Alon a través de la música.
"Para es muy importante decir que él no solo es un numero más (entre los rehenes), es una persona que solo tiene 22 años, que quiere seguir estudiando música, trabajar y hacer el bien en la vida".
Idit Odel, Ayelet Svatitzky, así como parientes de los hermanos Maya e Itay Regev Gerby, y de la familia Bibas -en la que fueron secuestrados padre, madre y sus dos hijos pequeños- se reunirán este martes en Ginebra con los jefes del Comité Internacional de la Cruz Roja, de la Organización Mundial de la Salud y de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU.
También participarán en una conferencia de prensa del ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Eliyahu Cohen, en la sede de Naciones Unidas en esta ciudad.
