En un informe publicado hoy, los auditores europeos expresan su preocupación "por el impacto que la gestión de múltiples proyectos que se solapan podría tener en el personal y en los resultados de los proyectos".
Por eso instan a las empresas conjuntas que han prorrogado proyectos heredados del ciclo presupuestario previo a concluirlos "lo antes posible".
Las empresas público-privadas de la UE son asociaciones establecidas entre la Comisión Europea, la industria, los Estados miembros que participan en cada proyecto y, en algunos casos, organizaciones de investigación o intergubernamentales.
Se financian con fondos de los programas de investigación e innovación de la UE (Horizonte 2020, Horizonte Europa y Europa Digital), así como contribuciones en especie y otras aportaciones financieras del resto de socios.
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Centradas en ámbitos como el transporte, la energía, la salud, la bioindustria, las tecnologías digitales clave, la supercomputación o los sistemas de redes inteligentes, se prevé que en periodo 2021-2027 la financiación de la UE de estos organismos ascienda a 15.100 millones de euros y movilicen 21.100 millones adicionales con las contribuciones de los socios.
Dos de las entidades analizadas en el documento son la Empresa Común para una Europa Circular de Base Biológica y la Empresa Común Europea de Informática de Alto Rendimiento (EuroHPC), que "no lograron alcanzar sus objetivos en materia de contribuciones en especie de miembros privados" .
De hecho, en el caso de la segunda, los auditores constataron que los socios privados habían aportado solo el 2,6 % de su objetivo de contribución mínima para los proyectos de Horizonte 2020 al final de 2022.
Otro ejemplo que pone el informe se corresponde con la Empresa Común Fusion for Energy (F4E), encargada de aportar la contribución de Europa al megaproyecto del Reactor Termonuclear Experimental Internacional (ITER).
En este caso, el Tribunal de Cuentas de la UE subraya que la estimación actual de financiación de la UE, que asciende a unos 19.000 millones de euros, se basa en hitos y supuestos de costes de 2016, por lo que tendrá que ser revisadas de manera "significativa" cuando el Consejo del ITER apruebe los nuevos hitos y requisitos del proyecto.
Por otro lado, los auditores urgen a "estabilizar la estructura de gestión fragmentada" de la Empresa Común F4E porque la actual "aumenta los riesgos para la integridad del proyecto".
