Los líderes del bloque dieron por finalizada la primera jornada de su cumbre en Bruselas sobre las 2.30 horas de la madrugada del viernes sin haber podido convencer todavía al ultranacionalista húngaro y no retomarán mañana el debate sobre la revisión presupuestaria que incluye la ayuda a Kiev, confirmaron varias fuentes comunitarias a EFE.
Los otros veintiséis Estados miembros apoyan el último documento que llegó a la mesa de negociación, pero Orbán insistió en su negativa a aportar más dinero a las cuentas europeas para crear un nuevo programa de asistencia financiera a Ucrania hasta 2027, añaden las fuentes.
"Veintiséis líderes están de acuerdo en todos los componentes", confirmó después en declaraciones a los medios el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, quien precisó que un país, Suecia, debe consultar a su Parlamento y otro, en referencia a Hungría aunque no lo nombró, no apoyó el documento.
"Quiero trabajar con los compañeros en los próximos días y semanas para preparar una cumbre que tendrá lugar a principios del año que viene", expresó después el exprimer ministro belga.
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Budapest, por tanto, mantiene bloqueado el nuevo programa con el que la UE quiere facilitar a Ucrania el pago de necesidades urgentes como la renovación de infraestructuras dañadas en ataques rusos y para mantener en funcionamiento sus servicios públicos.
Durante las semanas y los días previos a la cumbre se ha especulado con que el resto de líderes sortearan el veto húngaro a través de un acuerdo intergubernamental que aislara a Hungría, pero la opción preferida sigue siendo incluir el paquete de asistencia a Kiev dentro del presupuesto de la UE.
"Yo confío bastante en que podamos dar el paso definitivo a principios del próximo año, no lo garantizo pero soy bastante optimista", declaró el primer ministro de Países Bajos, Mark Rutte.
El documento que cuenta el apoyo del resto de capitales recoge un nuevo paquete de ayuda a Ucrania de 50.000 millones de euros hasta 2027, de los cuales 17.000 millones de euros serán ayudas directas no reembolsables y los otros 33.000 millones llegarían en forma de créditos, que Bruselas captaría en los mercados de deuda.
Además, contempla reforzar con 9.600 millones los programas migración y gestión de fronteras, así como las partidas para la asistencia a refugiados sirios en Turquía, Jordania, Líbano, así como para los Balcanes y los países del Mediterráneo sur.
Por último, deja en 1.500 millones el dinero previsto para la plataforma pensada para invertir en el desarrollo de tecnologías limpias, aunque todo este sobre irá destinado a reforzar el Fondo Europeo de Defensa y contempla 2.000 millones para el Instrumento de Flexibilidad y 1.500 millones para la Reserva de Solidaridad y Ayuda de Emergencia (SEAR).
Si fuese aprobado, los Estados miembros tendrían que hacer aportaciones adicionales a las cuentas europeas por valor de 21.000 millones de euros y se reasignarían otros 10.600 millones de otras partes del presupuesto para pagar estas nuevas prioridades.
