El "monstruo de Amstetten", que antes se llamaba Josef Fritzl y se ha cambiado el nombre, encerró a su propia hija en 1984, la agredió sexualmente durante años y tuvo con ella siete hijos, que nacieron en el sótano de la casa familiar, sin que el resto de la familia se enterara.
La decisión judicial, que no será ejecutada hasta que sea firme, significa que el condenado seguirá cumpliendo su condenda en prisión y seguir una terapia, aunque su defensa sigue solicitando la libertad condicional y considera esta medida como un primer paso para su salida de la cárcel.
