El Ministerio de Exteriores de los hutíes dijo en un comunicado que el departamento sigue "con gran preocupación la desafortunada noticia sobre el accidente de helicóptero que transportaba al presidente iraní y a sus leales compañeros".
Asimismo, indicó que las autoridades rebeldes "apoyan al hermano Irán en esta difícil circunstancia", al tiempo que trasladó sus "sinceras oraciones y grandes deseos" para encontrar sano y salvo a Raisí y al resto de los pasajeros del helicóptero accidentado.
Los hutíes, que controlan desde 2014 la capital del Yemen, Saná, dominan amplias zonas del país árabe gracias al entrenamiento, financiación y armamento proporcionado por Irán durante casi una década de guerra contra el Gobierno internacionalmente reconocido y apoyado por Arabia Saudí.
Los insurgentes, que también son seguidores de la rama chií del islam mayoritaria en Irán, han sido calificados como unos de los aliados más poderosos de Teherán en Oriente Medio junto al grupo libanés Hizbulá o las milicias proiraníes de Irak.
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El helicóptero que transportaba a Raisí se encuentra en paradero desconocido tras realizar un “aterrizaje forzoso” en la zona de Kalibar y Warzghan, situada en la provincia de Azerbaiyán Oriental, y se desconoce el estado del mandatario.
Las autoridades iraníes han puesto en marcha un amplio dispositivo para hallar el aparato.
Raisí volvía esta tarde a la ciudad de Tabriz, en el noroeste del país, después de haber inaugurado este domingo una presa junto con su homólogo azerbaiyano, Ilham Alíev, en la frontera entre los dos países.
El mandatario ultraconservador llegó al poder en 2021, tras imponerse en las elecciones presidenciales con la participación más baja en la historia de la República Islámica.
