Durante el evento, los organizadores recaudaron fondos para la ayuda a decenas de manifestantes detenidos en otros actos de protesta contra la polémica legislación, duramente criticada tanto por la oposición interna como por varios países occidentales.
"No a la ley rusa" y "Libertad para los detenidos", se podía leer en los carteles que llevaban los asistentes, que también portaban banderas de Georgia y la Unión Europea.
Según dijo a la prensa la exdefensora del Pueblo de Georgia Nino Lomdzharia "el pueblo está en contra del gobierno prorruso" del país caucásico y "se solidariza con los detenidos" en los actos de protesta.
Esta semana, la mayoría oficialista rechazó en el Parlamento el veto presidencial a la ley sobre agentes extranjeros, que había sido impuesto por la mandataria Salomé Zurabishvili, poco después de su aprobación el pasado 14 de mayo.
Zurabishvili exigía la derogación de la norma, aduciendo que esta aleja el país de Europa.
Seguidamente, la Unión Europea aseguró que la ley tendrá un "impacto negativo" en la integración europea del país caucásico y advirtió que estudia "todas las opciones".
Mientras, Estados Unidos amenazó con cortar la asistencia económica y militar que destina cada año para Georgia, su principal aliado en el Cáucaso.
Cuando la normativa entre en vigor, las organizaciones no gubernamentales y los medios con más de un 20 % de financiación exterior tendrán que presentar una vez al año declaraciones públicas.
Según las autoridades, el 80 % del dinero con el que se financian medios y ONG en Georgia es poco transparente y puede ser destinado a acciones de desestabilización con vistas a las elecciones parlamentarias del 26 de octubre.
