La crisis energética en Cuba se ha visto agravada en los últimos días, donde los cortes eléctricos afectan al servicio a diario y los apagones han llegado a dejar a oscuras a entre un 20 y un 30 % del país.
La UNE -dependiente del Ministerio de Energía y Minas- estima para esta jornada una capacidad máxima de generación eléctrica de 2.730 megavatios (MW) para una demanda que llegará a alcanzar los 3.050 MW.
Eso significa que el déficit -la diferencia entre oferta y demanda- será de hasta 320 MW y la afectación -lo que se desconectará realmente- será de 390 MW en el denominado "horario pico", el de mayor demanda, que tiene lugar en la tarde-noche.
El parte diario de la compañía refiere que cuatro unidades generadoras se encuentran fuera de servicio por averías, mientras 42 centrales de generación distribuida están sin operar por falta de combustible.
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El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) se encuentra un estado muy precario por las recurrentes averías en sus siete centrales termoeléctricas, obsoletas por sus más de cuatro décadas de uso y la falta crónica de inversiones y mantenimientos.
El Gobierno cubano ha rentado en los últimos seis años hasta siete centrales eléctricas flotantes (de las que actualmente solo quedan cinco) para paliar la falta de capacidad de generación, una solución rápida pero temporal, contaminante y costosa.
Los frecuentes cortes en el suministro eléctrico dañan a la economía- que en 2023 se contrajo en 1,9 %- y atizan el descontento social en el país, que padece desde hace cuatro años una grave crisis multidimensional.
Han sido además el detonante de las protestas antigubernamentales de los últimos años, incluidas las del 11 de julio de 2021 -las mayores en décadas-, y las del pasado 17 de marzo en Santiago de Cuba (este) y otras localidades.
