“¡Libertad!” y “¡La diáspora está con nosotros!” gritaban los congregados en el centro de Bucarest, que según los organizadores de la manifestación eran varios miles.
Los manifestantes respondieron a la convocatoria del líder de la AUR, George Simion, después de que el candidato ultra Călin Georgescu perdiera definitivamente ante el Tribunal Superior su demanda para declarar improcedente el dictamen con el que ese mismo tribunal anuló la votación del 24 de noviembre y ordenó repetir desde cero las elecciones presidenciales.
Además, pidieron la dimisión del presidente del país, Klaus Iohannis.
“¡Seguimos protestando porque el presidente usurpador y el gobierno traidor se niegan a escuchar al pueblo! "¡No nos dieron ninguna respuesta, no tomaron ninguna medida!”, escribió Simion en Facebook.
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“Han tirado a la basura los votos de más de nueve millones de rumanos”, denunció el partido AUR en un comunicado de prensa.
En la primera vuelta de las elecciones presidenciales rumanas, Georgescu ganó contra todo pronóstico con el 23 % de los votos, por delante de la candidata centrista Elena Lasconi, que obtuvo el 19 %.
El Tribunal Constitucional anuló las elecciones el día 6 de diciembre, 48 antes de la celebración de la segunda vuelta, para la que Georgescu era favorito, ante la sospecha de injerencia de un "agente estatal extranjero", en referencia a Rusia, e irregularidades en la financiación de la campaña.
La nueva coalición gubernamental rumana, dirigida por el socialista Marcel Ciolacu, decidió que las elecciones presidenciales se celebrarán el próximo 4 de mayo, con una posible segunda vuelta el 18 de mayo.
