Saakashvili, jefe del Estado entre 2004 y 2013, actualmente cumple una pena de seis años por corrupción y abuso de poder, y no participó en el juicio por motivos de salud.
El exmandatario, de 57 años, se declaró inocente en su declaración final a través de un vídeo y calificó el juicio como "parte de la guerra híbrida de Rusia contra Georgia, gracias a la cual el país es dirigido por agentes rusos".
Según la legislación georgiana, las penas de prisión no se suman, por lo que Saakashvili podrá recuperar la libertad dentro de 5,5 años debido a que ha cumplido 3,5 años de su anterior condena.
La puesta en libertad del expresidente es una de la exigencias de la oposición, que se manifiesta periódicamente desde noviembre pasado para demandar nuevas elecciones parlamentarias y la liberación de todos los presos políticos.
Las protestas estallaron después de que el Gobierno del partido Sueño Georgiano congelara las negociaciones para el ingreso de la nación caucásica en la Unión Europea.
