Según detalló a través de la red social X el Ministerio angoleño de Asuntos Exteriores, António llegó a la capital italiana en la madrugada del viernes para asistir a las exequias en la plaza de San Pedro de la Ciudad del Vaticano.
En un comunicado difundido previamente esta semana, el presidente de Angola, João Lourenço, expresó su pésame al describir la muerte del pontífice como "un duro golpe para el mundo" y "una inmensa pérdida para los cristianos católicos que vieron en él una de las grandes esperanzas para construir un mundo más justo".
Según el presidente angoleño, Francisco era "un líder comprometido con la paz, la justicia social y los más desfavorecidos".
"Durante su pontificado, supo ser un intérprete sagaz de las preocupaciones del mundo moderno y adoptó posiciones valientes que cambiaron los enfoques anticuados de nuestro tiempo y abordaron más en profundidad cuestiones de diversidad dentro de la Iglesia católica", destacó Lourenço.
El mandatario angoleño se unió así a los líderes de Tanzania, Samia Suluhu Hassan; Kenia, William Ruto; Etiopía, Abiy Ahmed; Nigeria, Bola Ahmed Tinubu; y Zimbabue, Emmerson Mnangagwa; entre muchos otros.
También los obispos africanos expresaron esta semana su pésame por la muerte del pontífice, a quien reconocieron su "misión de amor y servicio" y describieron como una "fuente de inspiración", especialmente para su continente, donde sus visitas trajeron "esperanza", según un comunicado de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM, por sus siglas en francés).
