Así lo denunció hoy Amnistía Internacional (AI) en su informe anual "El estado de los derechos humanos en el mundo", en donde señaló que "las autoridades continuaron reprimiendo la disidencia, sofocando a la sociedad civil y restringiendo las manifestaciones callejeras" y añadió que "se realizaron arrestos masivos para impedir protestas antigubernamentales planificadas, y las pacíficas fueron disueltas por la fuerza".
En el informe, se recuerdan diferentes casos, como la detención de decenas de personas por expresar solidaridad con Palestina o la condena del destacado político Ahmed al Tantawy con motivo de su campaña presidencial y se destaca que "se liberaron 934 personas detenidas por motivos políticos pese que se arrestaron otras 1.594".
Además, según AI, entre enero y marzo se arrestó "arbitrariamente" al menos a cuatro personas por quejarse en redes sociales del aumento de precios a causa de la inflación y en julio a decenas de hombres, al menos siete mujeres y un menor por promover protestas y pedir la destitución del presidente por la misma razón.
La organización apuntó que Al Sisi, que ya cumple su tercer mandato presidencial, se caracteriza por "la falta de resultados tangibles y la no aplicación de reformas políticas y de derechos humanos recomendadas" tras ser acusado de haber excluido a "oponentes reales" en las elecciones presidenciales de 2023, según recoge la ONG en el informe.
A este contexto se le añaden los continuos señalamientos por "torturas, malos tratos, juicios injustos y desapariciones forzadas sistemáticas".
En este sentido, mujeres egipcias arrestadas en una protesta pro-Palestina denunciaron, el pasado mayo, abusos sexuales durante cacheos, que no fueron investigados por las autoridades.
Por otro lado, miles de personas refugiadas y solicitantes de asilo -en su mayoría sudaneses- fueron detenidas arbitrariamente y expulsadas bajo el amparo de la primera ley de asilo egipcia promulgada en diciembre y que habilita dichas acciones.
