El desfile militar, con unos 1.300 miembros de las fuerzas armadas británicas, que sirve de arranque a unas celebraciones que durarán cuatro días, contará, como señal de apoyo, con tropas ucranianas y de la OTAN, además de la presencia de la familia real y del primer ministro, Keir Starmer.
“Es tan emotivo estar aquí hoy. Ochenta años de paz y tranquilidad. No sé si entendemos lo que significa ese logro. ¿Dónde estaríamos sin ellos?”, afirmó Patrick Beacon, de 76 años, a la AFP, que llegó con su esposa, frente al Palacio de Buckingham, alrededor de las 7 de la mañana, tras viajar desde Coventry (centro de Inglaterra), para conseguir la “mejor vista” del desfile.
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Preocupación por Ucrania
En una Europa preocupada por la guerra de Ucrania, “la paz nunca debe ser considerada como algo adquirido” , declaró el 9 de abril el rey Carlos III, ante el Parlamento italiano, al evocar “los ecos de una época que esperábamos que hubiera quedado relegada al pasado”.
Rodeado de miembros de la familia real, el rey, de 76 años, que trata de recuperarse de un cáncer, debe aparecer en el balcón del Palacio de Buckingham al principio de la tarde, para observar el vuelo de aviones antiguos y modernos.
El 8 de mayo de 1945, desde ese mismo balcón, el rey Jorge VI y la reina Isabel, acompañados por el primer ministro, Winston Churchill, saludaron junto a sus hijas Isabel y Margarita a decenas de miles de londinenses celebrando la victoria.
Aquella noche, las dos princesas, de 19 y 14 años, fueron autorizadas a salir para unirse, de incógnito, a la multitud.

Isabel II, ya siendo reina, la describiría 40 años después como “una de las noches más memorables de mi vida”.
La princesa, que sirvió durante la guerra como conductora y mecánica voluntaria, iba vestida con uniforme, con su gorra tratando de ocultar su rostro, porque, como diría, “estaba aterrada de ser reconocida”.
