El operativo tuvo lugar en una zona boscosa, donde las fuerzas del orden mantenían una acción contra elementos del grupo armado, conocido localmente como naxalita, en una región considerada un bastión de la insurgencia maoísta.
Según las fuentes, un colaborador de la policía murió y un agente resultó herido en el tiroteo.
Este nuevo enfrentamiento se suma a una serie de operaciones de gran escala llevadas a cabo por las fuerzas de seguridad en los últimos meses, bajo la promesa del gobierno indio de erradicar el movimiento armado antes del 31 de marzo de 2026.
Solo el pasado 14 de mayo, al menos 31 insurgentes fueron abatidos en una colina fronteriza entre Chhattisgarh y Telangana, en lo que el Gobierno describió como la mayor operación contra el maoísmo jamás realizada.
"Logrando un éxito histórico en la resolución de #NaxalFreeBharat (India libre de maoístas), las fuerzas de seguridad indias han eliminado a 31 notorios maoístas", anunció entonces el ministro del Interior, Amit Shah.
Estas operaciones se enmarcan en una estrategia más amplia impulsada desde 2014 y reforzada a partir de 2019, mediante un despliegue conjunto de fuerzas paramilitares federales y policías estatales, en el que solo el año pasado murieron 287 naxalitas (como denominan a los insurgentes) , mientras que más de 1.000 insurgentes fueron arrestados y 837 se entregaron a las autoridades, según el ministro.
Los insurgentes maoístas, activos desde hace más de medio siglo, buscan establecer una revolución agraria y están principalmente presentes en lo que se conoce como el "cinturón rojo" de la India, una franja que recorre el centro y el este del país.
Nacido en 1967 tras una revuelta campesina en la aldea de Naxalbari, en el estado de Bengala Occidental, el movimiento ha sido considerado durante décadas la mayor amenaza a la seguridad interna del país.
Según cifras oficiales, el conflicto ha causado cerca de 12.000 muertos en las últimas décadas, en su mayoría civiles.
