El documento, de 400 páginas descontando los anexos, reconoce en sus conclusiones que hubo perjuicios socioeconómicos y medioambientales para la Polinesia francesa y cuestiones de memoria histórica a resolver.
También abunda en los las consecuencias sanitarias, que son las "más dolorosas y angustiantes", según el informe, y que además estaban agravadas por la cultura del secreto que "minimizó los riesgos radiológicos y su impacto".
Para los autores del texto, la investigación "ha reforzado la convicción" de que es "necesaria una petición de perdón de Francia a la Polinesia Francesa" y que esta debe ser añadida a la ley de 2004 sobre el estatuto de autonomía de ese territorio.
"Esta petición no es un simple símbolo -resalta el informe-, ni una solicitud de arrepentimiento. Debe ser un gesto sincero, un paso fundamental en el proceso de reconciliación entre la Polinesia Francesa y el Estado".
En consecuencia, presenta una batería de 45 recomendaciones de todo tipo, desde establecer una evaluación de los costes de los ensayos y hacer públicos los datos de las estaciones meteorológicas entre 1966 y 1996 o estudiar los posibles efectos hereditarios de la exposición a radiación.
También pide crear una comisión de historiadores e investigadores para hacer un trabajo a fondo sobre la política de experimentación nuclear francesa.
En total, Francia realizó 193 ensayos nucleares en Polinesia para lograr tener armas atómicas.
