La UE condiciona el fin de las sanciones económicas a Rusia a la aplicación total de los acuerdos de Minsk -que incluyen la retirada de armamento pesado o el respeto al alto el fuego-, algo que estaba previsto para el 31 de diciembre de 2015 pero que todavía no se ha alcanzado.
Las sanciones, centradas en los sectores de las finanzas, la energía y la defensa, así como en el ámbito de los productos de doble uso, civil y militar, se prorrogarán así hasta principios de 2026.
Estas limitan el acceso a los mercados primario y secundario de capitales de la UE para cinco importantes entidades financieras rusas -Sberbank, VTB Bank, Gazprombank, Vnesheconombank y Rosseljozbank- con participación mayoritaria del Estado y sus filiales, también con participación mayoritaria estatal, establecidas fuera de la UE.
Igualmente, afectan a tres importantes empresas rusas del sector de la energía y otras tres de defensa.
Además, imponen una prohibición de exportación e importación de armas y un veto a la exportación de productos de doble uso, para uso militar y para usuarios militares finales en Rusia.
Del mismo modo, restringen el acceso de Rusia a determinadas tecnologías y servicios sensibles que pueden utilizarse para la producción y la exploración petrolíferas.
