Son los resultados de un estudio, publicado en The New England Journal of Medicine, que ha coordinado el ISGlobal -centro impulsado por la Fundación “la Caixa”-, en colaboración con el Centro de Investigación en Salud de Manhiça (CISM), en Mozambique, y el KEMRI-Wellcome Trust Research Programme, en Kenia.
Según ha informado el ISGlobal en un comunicado, el estudio ha testado la ivermectina, un fármaco utilizado tradicionalmente para tratar enfermedades tropicales desatendidas como la oncocercosis (ceguera de los ríos) y la filariasis linfática (elefantiasis).
La ivermectina ha demostrado que es capaz también de matar a mosquitos que transmiten la malaria cuando pican a personas que han tomado el medicamento.
La malaria sigue representando un gran reto para la salud global, con 263 millones de casos y 597.000 muertes registradas (datos de 2023).
Las estrategias actuales de control del vector (el mosquito), como las mosquiteras tratadas con insecticida de larga duración y la pulverización residual en interiores, están perdiendo eficacia debido a la creciente resistencia de los mosquitos a los insecticidas, así como a cambios en su comportamiento.
Ahora tienden a picar al aire libre y durante el amanecer o el anochecer, momentos en los que las personas no están protegidas por estas medidas.
Frente a la creciente resistencia a los insecticidas convencionales, la ivermectina ofrece un enfoque alternativo prometedor, según ha demostrado el proyecto BOHEMIA.
Los investigadores de BOHEMIA llevaron a cabo dos ensayos de administración masiva de medicamentos en zonas con alta carga de malaria: el condado de Kwale (Kenia) y el distrito de Mopeia (Mozambique).
Ambos ensayos evaluaron la seguridad y eficacia de una única dosis mensual de ivermectina (400 mcg/kg) administrada durante tres meses consecutivos al inicio de la temporada de lluvias.
En Kenia, la intervención se centró en niños y niñas de 5 a 15 años, mientras que en Mozambique se dirigió a menores de cinco años.
En el condado de Kwale (Kenia), los niños y niñas que recibieron ivermectina presentaron una reducción del 26% en la incidencia de malaria respecto a aquellos que recibieron albendazol, el fármaco estándar antiparásitos utilizado en el estudio.
El ensayo incluyó a más de 20.000 participantes y se administraron más de 56.000 tratamientos.
En Mozambique, el ensayo no se pudo completar por el ciclón Gombe (2022) y un brote posterior de cólera.
En todo caso, la experiencia en Kenia ha mostrado el potencial del medicamento para reducir la transmisión de la malaria, con lo que podría complementar las medidas de control existentes, según los expertos.
"Con más investigación, podría convertirse en una herramienta eficaz para controlar e incluso contribuir a eliminar la malaria", ha destacado el coinvestigador principal de BOHEMIA Carlos Chaccour, científico e investigador del ISGlobal en el momento del estudio y que actualmente trabaja en el Centro de Desarrollo Internacional de la Universidad de Navarra.
