En España había ese año más de un millón (1.045.225) de menores residentes extranjeros de los que el mayor porcentaje (29,7 %) tenía entre 10 y 14 años, mientras que el 28,8 % estaba entre los 5 y 9 años, el 24,6 % tenía menos de 5 años y el 16,9 % entre 15 y 17 años.
Los países con más porcentaje de extranjeros eran Luxemburgo (45,7 %), Austria (21,9 %), Malta (19,3 %) y Chipre (17,2 %) mientras que, en el extremo opuesto, se situaban Eslovaquia (0,4 %), Polonia (0,8 %) y Rumanía (0,9 %).
Las cifras exactas de los países que encabezan esos porcentajes eran 57.943 menores extranjeros en el caso de Luxemburgo, seguido de Austria con más de 346.000, Malta con unos 16.000 y Chipre con unos 30.100.
Otros países con tasas superiores al 10 % de menores extranjeros eran Alemania (2.102.630), Bélgica (310.076), Italia (1.030.417) y Dinamarca (114.302).
De entre los menores sin la ciudadanía de su país de residencia en la UE, el 27,0 % tenía menos de 5 años, el 29,8 % entre 5 y 9 años, el 27,7 % entre 10 y 14 años y el 15,6 % entre 15 y 17 años.
Los datos se centraban principalmente, explicó Eurostat, en los menores que llegan o residen en un país de la UE distinto de su país de ciudadanía, abarcando tanto la migración intracomunitaria como la inmigración procedente de países no pertenecientes a los Veintisiete.
