El portavoz del Ministerio de Exteriores talibán, Hafiz Zia Ahmad Takel, aseguró en un comunicado difundido en X que se ha abierto una investigación de alto nivel, ordenada por la oficina del primer ministro y liderada por una comisión interministerial.
Takel cuestionó la metodología del informe, basado en 49 entrevistas, y criticó el uso de términos "politizados" que, según dijo, dañan la neutralidad del documento.
Afirmó que UNAMA generaliza a partir de casos aislados y omite las experiencias positivas de los retornados en condiciones "seguras y dignas".
El portavoz también acusó al informe de falta de detalles para investigar las denuncias y de aplicar "sesgos políticos, lingüísticos y regionales", al tiempo que ignora "la identidad religiosa y social" del país, utilizando "términos políticamente cargados" como venganza, detención arbitraria, tortura y malos tratos, lo que, según él, socava la neutralidad.
Takel añadió que el pasado 5 de agosto se convocó a funcionarios de UNAMA para revisar su cobertura y advirtió que si persisten estos "informes infundados", el gobierno adoptará "medidas apropiadas".
