Météo France ha desactivado la alerta roja en los cinco departamentos que estaba el miércoles, pero ha extendido el aviso naranja a 80 del centenar en el país y prevé un descenso provisorio de las temperaturas, en particular en el centro este, "pero siguen a niveles caniculares". Así habrá valores superiores a los 35 grados al sur de una línea que va de La Rochelle a Sedan.
Ese ligero descenso en el termómetro se debe en parte a un frente de tormentas el miércoles y la madrugada del jueves, que ha sido virulento en regiones del suroeste y del noreste.
El miércoles por la tarde se volvieron a batir récords históricos en varias estaciones meteorológicas francesas como en Chateaumeillant (41,7 grados), Montbeugny (41,1), Nevers (39,8), Saint Michel de la Maurienne (39,7) o Vernoux (37,6).
Este jueves, el día ha comenzado con mínimas que no han bajado de los 20 grados en la mitad este del país, y en torno a 25 grados en el valle del Ródano. Las máximas van a llegar a unos 38 grados en la región de Toulouse.
A partir del viernes, las cosas irán de nuevo a peor y se espera que se alcance o se supere el umbral de los 40 grados en ciudades como Burdeos, Biarritz o Montpellier y eso volverá a repetirse el sábado.
Uno de los efectos de la canícula en Francia es la contaminación por ozono, un episodio que en la región de París empezó el miércoles y que ha llevado a la Prefectura a establecer allí limitaciones de velocidad de 110 kilómetros en las autopistas con carácter general, en lugar de los 130 habitualmente.
También se han reducido los límites a 90 kilómetros por hora en otras autopistas o carreteras donde normalmente son de 110; y a 70 kilómetros por hora en otras vías donde en otra situación son de 90 u 80 kilómetros por hora.
