El Gobierno de Bengasi, que rivaliza con Trípoli (oeste), consideró que la comunidad internacional no cumplió con sus responsabilidades en Libia y acusó a la UNSMIL de empeorar la situación de seguridad en Trípoli por las "débiles" negociaciones políticas.
Desde finales de la semana pasada, la capital libia y sus alrededores presencian un alto despliegue de vehículos armados, de milicias y de fuerzas afines al GUN, lo que hace temer un estallido de violencia como el del pasado mes de mayo.
Este lunes, la misión de la ONU en Libia expresó su preocupación por el "aumento de tensiones y el reclutamiento militar continuo" en Trípoli y volvió a alertar de "otro episodio de enfrentamientos" que -según la UNSMIL- puede "extenderse" al resto del territorio libio.
El Gobierno paralelo de Bengasi reafirmó en su nota de este martes que "la seguridad de Trípoli -territorio que no controla- y de su población es una prioridad extrema, y que sigue trabajando con partes activas para mantener la estabilidad".
Este Ejecutivo llamó a todas las partes del país a "alejarse del lenguaje de la escalada", a "desviar las injerencias externas" y a "iniciar un diálogo político", subrayó.
Las tensiones en Trípoli se intensificaron después de que la representante especial de la ONU en el país magrebí, Hanna Tetteh, presentará el pasado 21 de agosto, ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, una hoja de ruta para avanzar la transición política y unificar las instituciones, divididas desde 2014.
