Con 178 votos a favor y 170 en contra, la oposición conservadora vetó la reducción de la jornada laboral, lo que supone un fuerte golpe al Gobierno presidido por Pedro Sánchez, que llevaba la iniciativa como una de sus medidas estrella para esta legislatura.
"La gente trabajadora es mayoría social y siempre gana, tarde o temprano siempre gana", enfatizó durante el debate parlamentario la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que reprochó a la derecha votar en contra de una norma que beneficia a "doce millones de personas".
A los votos negativos del conservador Partido Popular (PP) y del ultraderechista Vox se unieron los de los independentistas conservadores catalanes Junts, con los que el resto de partidos nacionalistas y de izquierdas fueron especialmente críticos.
El parlamentario del PP Juan Bravo calificó la reducción de jornada de un proyecto "ideológico" y de "ciencia ficción" porque buscar "trabajar menos y cobrar mas", algo para lo que considera necesario aumentar la productividad y no al revés, y puso como ejemplo que sería como "ponerse un pantalón de una talla menos para adelgazar".
El fracaso de la norma no ha sido una sorpresa, puesto que Junts ya le había comunicado al ministerio de Trabajo su "no" a las 37 horas y media semanales.
Aun así, el Ejecutivo no renuncia a la medida, que prevé aprobar cuando vea la oportunidad. "Será ley", zanjó Díaz.
Los principales sindicatos españoles, Comisiones Obreras y Unión General de Trabajadores, convocaron en la mañana de esta jornada de votación parlamentaria una concentración en Barcelona para protestar contra la decisión del Congreso.
Los representantes sindicales avanzaron que seguirán persiguiendo la reducción de la jornada laboral y exigirán al Gobierno un nuevo proyecto de ley.
Esta manifestación precedió a una serie de movilizaciones convocadas por los sindicatos en diferentes puntos del territorio español, con una por la tarde en Madrid a las puertas del Congreso, en la que cientos de personas se concentraron para exigir la tramitación de la ley.
Además, el partido Sumar (formación de izquierdas a la que pertenece la ministra Díaz y que gobierna en coalición con el Partido Socialista) registró en el Congreso las primeras 100.000 firmas que recabó entre los ciudadanos en apoyo a la reducción de jornada, para que los grupos parlamentarios "recapaciten" sobre su negativa, un gesto que no cumplió el objetivo deseado.
